Prevención de la demencia y salud cerebral: un desafío global

Los trastornos neurológicos representan la primera causa de años de vida saludable perdidos (AVISA) en el mundo y la segunda causa de mortalidad. En noviembre de 2016, un grupo de expertos en salud pública y neurología llevaron adelante la “Cumbre Mundial del Cerebro” en Nueva Zelanda. Se analizaron las conclusiones del seguimiento de la carga global de enfermedad de 15 trastornos neurológicos en 195 países desde 1990 a 2015, según datos del Instituto de Mediciones y Evaluaciones Sanitarias (IHME) de la Universidad de Washington.

La Dra. Elena Backer, editora de “The Lancet Neurology”, resumió los 11 artículos publicados en esa revista producto de las investigaciones referidas y expresó que “la salud cerebral es el mayor desafío de las sociedades para el siglo XXI”. La alerta de 2016 a gobiernos y organizaciones globales para colocar a la neurología en la cima de las agendas de prioridades expresaba ya acciones concretas de varios países europeos y de Estados Unidos desde décadas previas.

Entidades como la Organización Mundial de la Salud, el Instituto Global de Salud Cerebral (GBHI) y el Consejo Global de Salud Cerebral (GCBH) impulsan un tratamiento prioritario de estos problemas. En ese marco recordamos que el combate a las enfermedades no trasmisibles es, además, unos de los objetivos del desarrollo sostenible del milenio de las Naciones Unidas y parte de la agenda prioritaria de la sanidad para las Américas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Uruguay no escapa a la realidad mundial.

El 79% de la carga de enfermedad en Uruguay se debe a enfermedades crónicas no trasmisibles. Solo los ataques cerebrovasculares (ACV) representan el 5,38% de los AVISA, mientras que el resto de las afecciones neurológicas totalizan 5,88% (Alzheimer, Parkinson, cefalea, epilepsia, esclerosis múltiple y ELA). A ello hay que sumar el cáncer del sistema nervioso, las neuroinfecciones (incluidas en enfermedades trasmisibles, grupo I), así como las secuelas neurológicas de las lesiones (grupo II).

El cerebro como agente salutogénico

El concepto del cerebro salutogénico ha sido desarrollado por diferentes autores como el profesor Álvaro Pascual-Leone, de la Facultad de Medicina de Harvard. Si cuidamos el cerebro mediante un conjunto de medidas (salud cerebral), el organismo en su conjunto consigue un mejor funcionamiento.

Diferentes investigaciones permiten detectar en el estilo de vida una serie de medidas beneficiosas para vivir más y mejor. En primer lugar, la alimentación rica en frutas, verduras, pescado, frutos secos, legumbres y aceite de oliva arroja evidencias fuertes de contribuir a la salud cerebral. Este patrón alimentario (que algunos llaman “dieta mediterránea”) es utilizado ampliamente en las zonas del planeta con mayor porcentaje de personas que logran vivir más de 100 años en forma saludable.

La combinación de moléculas antioxidantes de este patrón ralentiza la degeneración y envejecimiento neuronal. Como consejo práctico a nuestros pacientes, debe indicarse al menos tres frutas por día y que la mitad del plato sea de vegetales, evitando el consumo de alimentos y bebidas ultraprocesadas.

Las infusiones como el café, mate o té también son beneficiosas. El ejercicio físico constituye otro aspecto clave. Durante el mismo el cerebro produce factores neurotróficos que estimulan las sinapsis. Las recomendaciones son de al menos tres a cinco sesiones semanales de 25 a 30 minutos de ejercicio aeróbico como caminar, correr o bicicleta, sumado a ejercicios de fuerza muscular al menos dos veces por semana, incluyendo piernas, brazos, cadera, hombros, espalda y abdomen. Yoga o tai-chi, entre otros, son altamente recomendables.

El asumir nuevos desafíos a nivel intelectual -como aprender un nuevo idioma, por ejemplo- mantiene a nuestro cerebro en forma. Mantener un propósito, un plan vital y socializar frecuentemente son fundamentales para la salud cerebral. Por último, dormir adecuadamente ocho horas y detectar y tratar precozmente las patologías que afectan la arquitectura del sueño es clave. Durante el sueño el cerebro reorganiza las actividades mentales superiores, lo cual permite consolidar los recuerdos. El sistema glinfático cerebral, además, se activa durante el sueño, permitiendo la eliminación de proteínas tóxicas determinantes de enfermedades neurodegenerativas.

Prevención de demencias

Es un hecho bien conocido por la comunidad médica que el control de los factores de riesgo vascular (hipertensión, diabetes, tabaquismo, dislipemia, obesidad) contribuyen a evitar el deterioro cognitivo de causa vascular. Es menos conocido que determinados hábitos de vida contribuyen a atenuar o retrasar el desarrollo de las enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer.

Una comisión especial de expertos de The Lancet publicó en 2017 un trabajo científico que mostró un conjunto de factores determinantes asociados a riesgos mayores de 30% de demencia degenerativa. Los autores, encabezados por Gill Livingston, ratificaron y ampliaron el informe en 2020, enumerando 12 factores de riesgo para el desarrollo de demencia: baja educación, baja audición, traumatismos craneales, hipertensión arterial, consumo de alcohol, obesidad, tabaquismo, depresión, aislamiento social, inactividad física, contaminación ambiental y diabetes.

En este paper de The Lancet se establecieron, en función de estos hallazgos, las siguientes recomendaciones: mantener la presión arterial sistólica de 130 mm Hg o menos a partir de los 40 años, fomentar el uso de audífonos para la pérdida auditiva, reducir la exposición a la contaminación del aire y al humo de tabaco ajeno, evitar traumas en la cabeza, limitar el consumo de alcohol, evitar fumar y apoyar el abandono del tabaco, fomentar la universalización de la educación primaria y secundaria, reducir la obesidad, reducir la diabetes, mantener la actividad física en la mediana edad y más tarde.

Estas recomendaciones deben extenderse como medidas de salud pública y algunas de ellas ser incorporadas como breve consejo médico por parte de los profesionales de la salud.

Dr. Ignacio Amorín Costábile

Neurólogo, especialista en Parkinson y movimientos anormales. Director del programa Salud Cerebral del Ministerio de Salud Pública. Exprofesor adjunto de Neurología en la Universidad de la República.

La promoción de esta área de trabajo se ha constituido en una prioridad de la salud pública a nivel mundial, definida por la Organización Mundial de la Salud, organizaciones científicas internacionales y gobiernos.
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