INCA: Una institución que trabaja, evoluciona y crece

La actual dirección de la entidad desarrolla un plan estratégico donde ubica al paciente como el centro de su
gestión, teniendo a la humanización como uno de los caminos principales

El Instituto Nacional del Cáncer (INCA), bajo el liderazgo del doctor Robinson Rodríguez, y con la asistencia de Marianella Lupano y Fernando Silva -adjuntos a la dirección-, el equipo está al frente de la institución desde marzo del pasado año 2020, y hasta la fecha ha pasado por cambios, decisiones, ajustes, y por sobre todo, una pandemia que fue nacional y mundial.

En un balance y puesta a punto de la gestión ejecutada hasta la fecha, Lupano y Silva dialogaron con la Revista Opción Médica, y explicaron que “cuando llegamos hicimos un diagnóstico de situación para conocer cómo estaba el Inca, ya que
veníamos de afuera. Lo que identificamos era una disociación entre lo que tiene que ver con toda la parte médica y lo que tiene que ver con el ser humano. A partir de ahí consideramos a la persona, al ser humano como un ser biopsicosocio cultural y espiritual. Un paciente con cáncer, con todo lo que ello implica, y lo que el ser humano siente, percibe y necesita”.

Desde ese punto de partida, comentaron que se diseñó “un plan estratégico 2020 – 2025, y consideramos que el Inca necesitaba un modelo asistencial centrado en la persona. Necesitábamos una teoría de humanización del cuidado, pero lo llevamos al área asistencial, al área de salud. Hay una teoría que es la de teoría de Jean Watson, que es una enfermera americana muy conocida a nivel mundial, entonces ahí nos contactamos con referentes del Watson Caring Science Institute. Desde ahí, en Uruguay hay licenciados en enfermerías que están formados en Estados Unidos, y vinieron a capacitar y enseñar sobre la teoría misma de enfermería. Allí empezamos a pensar por el paciente”.

En la actualidad, el INCA trata y aborda prácticamente todos los tipos de cáncer, aunque en el caso del cáncer de cuello de útero, mayormente se trata en el Hospital Dr. Pereira Rossell, por lo que el número de pacientes no es tan grande en cuanto a cifras. Los adjuntos señalaron que los tres cánceres con más incidencia son el de cuello uterino, de colon y de mamas, esto fundamentalmente en la prevención y la promoción.

Lupano explicó que actualmente toda la gestión que se desarrolla es más ordenada. Recalcó que en la actualidad se realiza radioterapia, e hizo énfasis en que no solamente se fueron mejorando las técnicas, sino que también se mejoró en cuanto a la tecnología que se tiene y aplica. Manifestó también que uno de los objetivos es llegar al año 2025 con el mejor equipamiento para radiología del país, esto en el sector público.

Dentro de los planes y políticas que lleva adelante la dirección del Instituto del Cáncer, hay un capitulo aparte para el funcionario. Al respecto, explica Lupano, que “al funcionario, que es el que está junto al paciente, y en esto me refiero al área de enfermería, dentro de este proyecto de gestión y plan estratégico, es unir la medicina de la tecnología con el funcionario, el que está al lado del paciente y el que tiene que pensar por el paciente”.

Los adjuntos a la dirección explicaron también la presencia de los Comités de Seguridad del Paciente (COSEPA). “Se conformó un comité de seguridad del paciente, porque acá hay muchas tecnologías, y la tecnología aleja al ser humano. La persona tiene el derecho de saber qué es lo que le estás inyectando, cuáles son los riesgos y las posibles complicaciones, entonces todo esto hace de la humanización de la atención. Muchos hablan, pero el tema es como aplicar todo esto”, dijo la enfermera.

“Este proyecto que tenemos dentro de nuestro plan estratégico, pasa también por los cuidados paliativos en oncología. Lo primero que tenés que pensar es un cuidado paliativo, y que sea eficiente que exista realmente. Teníamos un paliativo muy pobre y precario. Solamente un 59% tiene algo de algún tipo de cobertura, que puede ser una visita
por medio, capacitación del personal”, expresó la licenciada, al tiempo que Silva agregó que “voy a aportar a lo que dice que no solamente alcanza con capacitar, sino que el funcionario debe estar comprometido, y para eso también hay que mejorar las condiciones laborales”.

Otras de las áreas destacadas por los profesionales es la Unidad de Salud Laboral, la cual está en permanente contacto con todos los funcionarios, no sólo enfermería, sino también con los médicos y los técnicos, quienes evalúan permanentemente los riesgos. “Tenemos el servicio de radioterapia, que eso también tiene riesgo para el funcionario, para los que trabajan con radiación. Está el centro del banco  de citostáticos, manejando medicamentos que son altamente tóxicos, y además está imagenología, que cuenta con el mamógrafo, que emite radiación.
Todo eso pensando también en el funcionario que está brindando sus servicios”.

La Unidad Estética oncológica se inauguró en el año 2022, fue creada pensando básicamente en las pacientes con cáncer de mama por los efectos adversos de la quimioterapia, que produce alopecia (caída del cabello). “Para la mayoría de las mujeres la estética es muy importante, y nosotros pensamos que podíamos hacer algo por estas pacientes, varones también. Así que conformamos la unidad de estética, con un equipo en el que hay cosmetólogas médicas y dermatólogo”, explicaron.

Lupano explicó también que una de las nuevas áreas desarrolladas en los últimos tiempos es la odontológica. El Inca no contaba con odontólogos, y cabe precisar que para aplicarle a un paciente sesiones de radioterapia o quimioterapia, antes
debe pasar por una valoración odontológica, si tiene focos sépticos, como están las condiciones bucales y demás. Esta unidad es nueva, y se está en proceso de obra, por lo que la cobertura será brindada próximamente.

Destacó que es muy positivo este paso, principalmente para la atención de pacientes en situación de vulnerabilidad social y económica.  Por otra parte, consideró importante que también será posible capacitar a funcionarios a realizar determinadas técnicas, como la laserterapia.

Con respecto a objetivos a mediano y largo plazo que se plantea la actual dirección del INCA, uno de los principales es dejar al instituto aplicando la técnica de la radiocirugía, algo que calificaron como “un sueño que nadie pensó, ni siquiera nosotros”.
Detrás de esa meta – desafío, está el tomosintesis -un tomógrafo de alta tecnología que se incorporará en el 2024- (la tomosíntesis de seno es una forma avanzada de mamografía, un tipo específico de toma de imágenes del seno que utiliza dosis bajas de rayos X para detectar el cáncer en forma temprana, cuando el cáncer es más tratable-.

Pero dentro de todo lo concerniente a la salud y a la parte médica, en la actual gestión se instaló y brindó un espacio diferente, destinado principalmente para el paciente. El mismo fue denominado “Comisión de espiritualidad”, una iniciativa que describieron como innovadora, ya que en la actualidad no existe en ninguna institución pública ni privada. Silva explicó que la idea y misión es “velar por la parte espiritual del paciente, que puede ir más allá solamente, y tener la contención desde su religiosidad, si se quiere, ya sea católico, protestante o la religión que promulgue. Otras formas de ejercer la espiritualidad, como lo son otras actividades tales como el yoga, reiki, etc.”.
La comisión está integrada por representantes de los trabajadores, de los usuarios y de la dirección del instituto. “Es importante para el paciente y la familia”, concluyó Lupano.

El Inca en pandemia
Una de los asuntos imposibles de no abordar fue la pandemia por Covid-19. En este tema, Silva recalcó que durante el periodo que el país estuvo bajo emergencia sanitaria, el Instituto nunca suspendió tratamientos de radioterapia, quimioterapia ni cirugías. Señaló que fue uno de los únicos centros que estuvo funcionando todo ese tiempo de
manera “normal”, dada la sensibilidad en la salud de los pacientes. Lo único que se vio afectado fue el funcionamiento de la policlínica, que dejó de ser temporalmente presencial.

 Los profesionales resaltaron que durante el primer año de pandemia no existieron casos de Covid-19, mientras que el primer caso apareció en el segundo año de la pandemia. Recalcaron que durante el 2020, en contraposición a lo que se vivía en gran parte del territorio nacional, en el INCA la atención, los tratamientos y sus respectivos resultados “fueron
un éxito”. En cuanto a cómo alteró la pandemia a la institución, Luano explicó que “Cuando tomamos funciones en plena pandemia, era un caos. Y si bien comenzamos con un diagnóstico de situación, la prioridad era la pandemia.

También se debían reconformar equipos de trabajo y crear un Comité de Infecciones intrahospitalarias, y se contó con el respaldo de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE). En cuanto a la inmunización, destacaron que en un laboratorio en el que trabajaron unas cinco personas, se realización unos 30 mil estudios PCR. Fue así como se presentó
un proyecto a ASSE, y una vez aprobado, se prestaron colaboración y asistencia a otras instituciones, establecimientos y departamentos. “Es importante mostrarle a la sociedad todo el trabajo que hicimos en un hospital tan pequeño como lo es el Instituto Inca. ES valioso destacar también el trabajo de los funcionarios, y las ganas de sacar todo adelante”.

Se explicó también que en algunos planos “hubo que adaptar el INCA a la pandemia”, en decisiones como poner en funcionamiento tres enfermerías, ya que a las dos existentes se tuvo que agregar una para pacientes aislados. Del edificio actual del Instituto, la sala de internación (primer piso) fue el sector que tuvo más variantes y modificaciones, principalmente porque había que evitar que el personal que estaba aislado no tuviera contacto con el que no estaba aislado, como así también colocar timbres, pues los pacientes estaban solos, salvo algunos casos en los que se decidía que requería la presencia de un acompañante.

La salud hoy
Tanto Marianella Lupano como Fernando Silva, tuvieron palabras para responder a la consulta de como observan y analizan actualmente a la salud en Uruguay, esto considerando incluso al Instituto Nacional del Cáncer. “Falta gestión y organización”, afirmó Lupano, al tiempo que Silva consideró que ”necesita varios cambios”. La licenciada agregó a sus
conceptos de que en el interior hay enfermeros con “ganas de trabajar”, pero que a la vez les falta más capacitación, además de la falta de equipamiento para realizar estudios.

Ante la pregunta de si hoy en Uruguay hay una salud para Montevideo y otra para el interior, la respuesta de ambos fue que sí. “En varios puntos el sistema no es integrado, y no es de salud, sino de atención médica. Consideramos que la salud implica muchas más cosas que el acto médico propiamente dicho. Todos los recursos en salud van volcados prácticamente a la atención médica, y no a cuál es la causa. Pasa que las políticas están hechas para solucionar en el momento, pero no pensando a largo plazo, de acá a 20 años”, concluyó Silva.

 Silva se refirió también a las enfermedades crónicas, y agregó que se observa que, por ejemplo, se realizan campañas para comprar bombas de insulina de última generación. “Y la prevención, y los controles de salud, ¿y la nutrición? Es que el tema pasa también porque el ser humano va a vivir un promedio de más años de lo que vive hoy, pero vivirá con enfermedades crónicas”, reflexionaron ambos adscriptos.

Finalmente, Lupano se preguntó si hoy en Uruguay
se esta capacitando para el futuro al recurso
humano, y agregó que “el ser humano es una
integralidad de esferas. No es solamente la parte
médica, ya que esa parte médica es solo una esfera,
pero además hay otras, como lo es la salud mental.
La parte psicológica del paciente, que es otra de las
pandemias existentes. En la salud mental no se está
llegando a toda la población”.

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