El presente artículo pretende esclarecer acerca de la posibilidad y los alcances del abordaje psicoanalítico de orientación lacaniana en la clínica de los autismos. Se puntualizan algunas discusiones existentes en la comunidad internacional sobre la legitimidad del trabajo con orientación psicoanalítica y neurocognitiva con esta población. A continuación se señalan particularidades del quehacer del psicoanalista ante los autismos, partiendo de autores cuyos marcos teóricos se adscriben a los postulados del Dr. Jacques Lacan. A modo de conclusión se reflexiona acerca de ciertas vicisitudes que conlleva esta práctica.
Introducción
El artículo se dirige a un público que, por pertenecer al ámbito médico, probablemente, en su mayoría, desconozca la práctica psicoanalítica en profundidad. Por ende, se busca introducir en la manera en que los psicoanalistas de orientación lacaniana trabajamos con los autismos.
Se considera a su vez relevante esta aproximación, dado que ciertos textos de literatura con pretensión científica que versan sobre TEA o autismo, fomentan la difamación de la clínica psicoanalítica con autismos, recurriendo a literatura desactualizada. También se ha visto lo mismo desde movimientos sociales y políticos que recurren a argumentos con pretensión científica que han sido objetados.
Se hace necesario que quien lea este artículo esté advertido de que se propone una lectura crítica de hechos y discursos contemporáneos, entendiendo por crítica aquel “movimiento por el cual el sujeto se atribuye el derecho de interrogar la verdad acerca de sus efectos de poder, y al poder acerca de sus discursos de verdad”. (Foucault, 1995, p.8).
Contextualización de un debate: Acerca de la legitimidad del trabajo del psicoanalista con los autismos y la pretensión de cientificidad
A comienzos de la década del 2010, tanto en Francia como en Brasil hubo movimientos sociales y políticos que buscaron no solamente deslegitimar al trabajo de corte psicoanalítico con autismos, sino que también ostentan prohibir esta práctica por vía legislativa.
En Francia el entonces diputado Fasquelle basándose en las recomendaciones de la HAS (Alta Autoridad de Sanidad) del año 2012, pretendió prohibir que los psicoanalistas trabajen con personas con autismo. La HAS afirmaba que ningún método para el abordaje del autismo está científicamente validado. Recomendaba en ese momento tres prácticas, entre ellas el método ABA el cual obtuvo grado “B” (presunción científica) y el TEACCH con grado “C” (bajo nivel de evidencia). Actualmente el ABA se considera de bajo nivel de evidencia (Ansermet et al., 2022).
Fasquelle (2012) propuso ante la Asamblea Nacional: “que las recomendaciones de la ‘Alta Autoridad de Salud’ (HAS) de 2012 sean jurídicamente vinculantes para los profesionales que trabajan con niños autistas” (Philonenko & Rabain, 2017, parr. 3). También pedía “que condenen firmemente y prohíban las prácticas psicoanalíticas en todas sus formas, en los tratamientos del autismo porque no están recomendadas por la HAS” (Philonenko & Rabain, 2017, párr. 6). Como dicen Ansermet et al. la propia HAS tuvo que constatar que su recomendación se basaba en un estado momentáneo de la ciencia, en el cual el psicoanálisis simplemente no tenía aún evidencia suficiente para que se pueda concluir al respecto de su eficacia, por ende, entraban en la categoría de terapias “no consensuadas”. En el documento se expresa que las recomendaciones de 2012 sobre las que Fasquelle se basaba para prohibir los abordajes psicoanalíticos de los autismos, hoy en día son obsoletas.
En cuatro estudios citados por Ansermet (2022) se pretende demostrar la pertinencia del psicoanálisis con personas con autismo, solo que ellos corren con una desventaja epistemológica, pues los abordajes psicoanalíticos buscan “inventar un modo de tratamiento propio a la singularidad de cada autista, por lo que se presta difícilmente a las evaluaciones globalizadoras de la evidence-based medicine inicialmente esperadas por la HAS en un contexto médico” (Ansermet et al, 2022, p.7). El hecho de considerar la singular subjetividad de cada paciente nos lleva a hablar de autismos.
Siguiendo a Pimienta (2019), en Brasil lo que aconteció fue que desde “Linha de cuidado para a atenção integral às pessoas com transtorno do espectro do autismo e suas famílias no Sistema Único de Saúde” (Brasil, 2015) la “Secretaria Estadual de Saúde de São Paulo” lanzó un aviso que proponía darles credenciales a instituciones especializadas en el tratamiento de pacientes con TEA, siendo que estas debían contar con terapeutas especializados en terapias cognitivo conductuales (TCC) y fonoaudiólogos formados en lenguaje pragmático.
Esa exigencia en un anuncio público llevó a que psicoanalistas se agrupen, conformando el “Movimento Psicanálise Autismo e Saúde Pública” (MPASP) para reivindicar el lugar del psicoanálisis en el abordaje de personas con autismo. Surgieron dos documentos con distintos enfoques: “Diretrizes de Atenção à Reabilitação da Pessoa com Transtornos do Espectro do Autismo (TEA)” (Brasil, 2014) y “Linha de cuidado para a atenção integral às pessoas com transtorno do espectro do autismo e suas famílias no Sistema Único de Saúde” (Brasil, 2015), siendo este último apoyado por el MPASP al haber sido partícipes algunos miembros en la elaboración de tal documento.
El MPASP resalta la noción de “disability” en lugar de déficit; acorde a la evidencia científica actual considera que la etiología en el autismo es multifactorial; no propone posicionar al psicoanálisis por sobre otras modalidades de tratamiento, sino que aboga por la diversidad de oferta de abordajes en detrimento de imposiciones legales que prohíban la actuación a otro tipo de abordajes que no sean las TCC (Pimienta, 2019). Aunque “o funcionamento intelectual da pessoa com autismo tenha suas particularidades, a sua desabilidade não é cognitiva, está centrada de maneira determinante no encontro com o outro” (Pimienta, 2019, p.1257).
Foucault planteaba que “en el interior de sus límites, cada disciplina reconoce proposiciones verdaderas y falsas; pero empuja hacia el otro lado de sus márgenes toda una teratología del saber” (Foucault, 2005, pp.35-36). Acerca de la función coactiva y restrictiva de la ciencia plantea que “la disciplina es un principio de control de la producción del discurso” (Foucault, 2005 , p.38). Siguiendo a Restrepo, los regímenes de veridicción son aquellas normas que establecen que es verdadero y que es falso. Estos se acompañan de regímenes de jurisdicción, los que toman a los primeros para establecer qué puede hacerse y que no (Restrepo, 2008).
Así se articula el saber con el poder; en el caso de Francia como en el de Brasil, puede verse claramente como se ha pretendido desacreditar a los abordajes psicoanalíticos acorde a unos criterios de cientificidad convenientes para las TCC (modelos reeducativos), así como a través de tergiversación de datos y desinformación sobre los abordajes de orientación psicoanalítica (modelos psicodinámicos), influyendo en la esfera profesional y en la sociedad en general.
En la literatura científica Baron-Cohen hace alusión a un “psicoanalista” Bettelheim quien proponía un tratamiento por apartamiento de los padres a partir de su teoría de las “madres heladeras”, lo cual plantea como superado (2010). En el contexto nacional vemos que Garrido y Viola mencionan el concepto de padres “fríos” aludiendo a Bettelheim (2006). Estas menciones de Bettelheim se utilizan fuera del contexto académico para deslegitimar al psicoanálisis, como si su alcance se limitase a la teoría del autor mencionado, que como plantean Ansermet et al. hay quienes consideran que no fue precisamente psicoanalista, sino más bien un estudioso del tema (2022).
Existen concepciones más complejas del autismo desde la teoría psicoanalítica lacaniana que proponen, como se verá, abordajes pertinentes y que realzan la importancia de trabajar con las familias.
El quehacer del psicoanalista en la clínica de los autismos, un abordaje cuyo método exige partir de la singularidad ¿Autismos al diván?
Para comprender el abordaje es de preferencia conocer los planteos etiológicos que hacen algunos autores lacanianos como la noción de Tendlarz (2019; 2021) Yankelevich (2019) y Amigo (2017) acerca de la forclusión propia del autismo; la no Bejahung del s1 en Chiapetta (2009) y la noción de estructura subjetiva autística de Maleval (2017), se recomienda leer el capítulo 4 de Mautone (2021), o por completo si existe interesa una crítica al estado actual científico en lo referido a las concepciones etiológicas en el paradigma psicoanalítico y el neurocientífico, así como los trabajos de cada uno de los autores en profundidad.
Además de Bettelheim y la “culpabilidad de las madres heladera”, impera en el imaginario social que el psicoanálisis consiste en acostarse en un diván, comenzar a divagar y terminar por quejarse del daño que nos causaron nuestras madres. Tómese dos elementos de esta caricatura, “diván” y “divague”, para señalar ciertas generalidades del trabajo psicoanalítico con neuróticos, término primo de “neurotípicos” pero con connotaciones clínicas y psicopatológicas definidas, para luego señalar las particularidades de la clínica de los autismos.
La regla fundamental en psicoanálisis, la asociación libre, implica que el paciente acostado en un diván con el psicoanalista detrás de su campo visual, comunique todas aquellas ocurrencias del pensamiento sin reparar en lo indiferente, inadecuado, incoherente, vergonzoso o penoso que pueda resultar (Freud, 1904); pero esto sólo se práctica en algunos pacientes neuróticos. La contrapartida para el analista consiste en la atención flotante, escuchar cada detalle del relato del paciente por igual, es decir, sin tender a la selección de una u otra información, lo cual requiere que el psicoanalista haya sido analizado, pues a cada represión no analizada del médico corresponde un punto ciego en el análisis del paciente (Freud, 1912).
Lacan propone una concepción de la dirección de la cura a partir de una relectura de la obra freudiana, tomando a nivel epistemológico los aportes de la lingüística estructural y otras disciplinas que surgen en su contemporaneidad. La cura1 toma su poder de la palabra; dada la asociación libre no se dirige al paciente hacia un discurso coherente pero se lo deja libre de intentarlo; no se satisfacen demandas (un ejemplo vulgar puede ser: “quíteme este síntoma”,o en análisis de niños “haga que mi hija deje de hacer esto”); el sujeto se ve canalizado, al no ponérsele obstáculo alguno, a confesar su deseo.
En el mismo texto propone que a nivel de la táctica, en sus intervenciones, el analista es más libre, no así en la transferencia (estrategia) puesto que no debe poner en juego los sentimientos propios que el paciente despierta, y menos aún en la política, pues exige al analista situarse desde su propia carencia en ser (Lacan, 1958). De la transferencia dice que el analista ocupa el lugar del Otro, por lo que sus interpretaciones se escucharán desde allí y no como provenientes de la persona del analista (Fink, 2016).
Posteriormente, al respecto de la política, fórmula el concepto deseo del analista, el cual no se confunde con los deseos personales de la persona que ejerce la función de analista. Dice que la ética del psicoanálisis es la del deseo, y que el deseo del analista es deseo de deseo, no se desea el bien desde el juicio moral propio, sino que se desea que haya deseo, el cual es singular de cada sujeto (Lacan, 1959-1960).
En el trabajo analítico con niños autistas, el trabajo con las familias es algo indispensable, no se trata de una sustitución de un ambiente frío sino de reflexionar con ellos, escucharlos, y hacerlos escuchar el decir mudo o extraño de sus hijos. A menudo son padres que ya no saben que intentar, que cuidan y aman a sus hijos, que suelen preocuparse por qué será de nuestros pacientes cuando ellos ya no estén por la dificultad de pensarlos autónomos. Se habla de vergüenzas referidas a situaciones de dependencia por el control de esfínteres, proponiendo dialógicamente estrategias que implican ciertos cortes (límites) a ciertas costumbres, ayudando a escuchar el decir del niño atrás de esas acciones e intereses.
Con adolescentes y adultos el paciente construye, a veces con intervenciones con padres mediante, su acceso a: maneras de gozar su sexualidad, conseguir y mantener un empleo, trasladarse con autonomía (a veces en trabajo conjunto con acompañantes terapéuticos) e inclusive se trabaja con ciertos miedos e identificaciones que infantilizan al sujeto, pudiendo este acercarse a nuevas vivencias, otras aristas propias del mundo joven o adulto.
1 De la cura dice que en un análisis uno no se cura porque rememora, sino que rememora porque se cura (Lacan, 1958). “Mediante sus cortes y puntuaciones [en el discurso del paciente] el analista hace que se pongan en cuestión las certidumbres del sujeto y así aparecen los significantes que permiten que se escriban en el presente los capítulos censurados de la historia” (Casoetto, 2019, p.193).
Como plantean Ansermet et al. (2022), no se analizan los conflictos inconscientes2 del autista, eso corresponde al abordaje de algunos sujetos neuróticos, sino que: “algunos psicoanalistas tratan de construir la imagen corporal del autista; otros privilegian un apoyo en los objetos autísticos y los intereses específicos” (Ansermet et al., 2022, p.7-8). No se propone al autista que hable todo lo que se le ocurra (o lo poco y nada que pueda), lo cual no implica que puedan asistir a un tratamiento analítico y acostarse en un diván, véanse algunos fundamentos y ejemplos de abordajes analíticos con estos sujetos.
Chiapetta (2009) siguiendo lo que plantea Lacan en “La dirección de la cura” se pregunta por la táctica: ¿cómo es la interpretación en el autismo?, la estrategia: ¿en qué punto se está con la transferencia? y la política: ¿cómo actuar con su ser?, considerando que en los autismos no se asume el significante primordial y las palabras del Otro3 se vuelven intrusivas. La autora cita las experiencias de Baio en Antenne 110 (Bélgica); allí suelen intervenir desde ficciones donde el protagonismo del niño en cuestión se ve desplazado, con frases como: “a algunos niños…”, logrando no operar desde el lugar del gran Otro, lugar del código, algo intolerable para algunos; a veces se interviene a partir de diálogos entre adultos, sin dirigirse en el discurso al niño directamente.
El lugar del analista dice Baio (2016) citado por Chiapetta, consiste en notificar, testimoniar, las tentativas del niño en significantizar lo real. Trae un episodio en el cual un niño golpeaba la pared, el educador amplía tal sonido con un acorde en guitarra, el niño exclama “Aquí está Tano (él mismo)” y abraza al educador, para repetir.
El golpe (conducta inapropiada a modificar) adquiere cierta significación, pues es la manera de anunciarse, su intento de estar con otros (2009). Sobre la transferencia, véase que, el hablar de manera indirecta sobre lo que le pasó a la persona en cuestión, en un diálogo entre educadores, es indicio de que en la clínica de los autismos la presencia del analista debe pasar desapercibida, debe tratar de ser invisible, pues adoptar la posición del Otro como en el abordaje de las neurosis se vuelve invasor. La autora cita a Mahler (1952), quien proponía que el analista se acerque cautelosamente desde la música, estimulación de los sentidos, objetos inanimados (Chiapetta, 2009). A veces también puede jugarse con la retirada, u ofreciéndose a contemplar en silencio los temas de interés del autista, confirmando que nuestros pacientes tarde o temprano demandan nuestra presencia, aunque necesiten ciertas pautas de control (no preguntar, silencio, no cambiar de tema). Chiapetta plantea que a nivel de la política, acorde al deseo del analista, se debe buscar la diferencia pura, hacer surgir la singularidad, no operando desde su ser (con prejuicios, deseos y expectativas propias) (2009); dice: “o analista, em seu desejo, coloca a criança autista ao trabalho, apostando na possibilidade de que uma alteridade possa aí se constituir, ali onde até então tudo era indiferenciado” (Chiapetta, 2009, p.146). Concuerda con los planteos de algunos autores que se verán a continuación.
2 Cabe destacar que Lacan modifica la concepción de inconsciente de Freud, al punto de que lo llevó a decir que el mérito de Freud fue crear el campo psicoanalítico y el de él formalizar, conceptualizar el inconsciente. Una de las definiciones que propone para el inconsciente dice que es “el discurso del Otro”, esto no se constituye como tal en el autismo.
El inconsciente si bien refiere a lo real reprimido, no se lo concibe como algunos posfreudianos como algo oculto, profundo, se encuentra en el discurso del paciente, tan a la vista, tan evidente que suele pasarse por alto.
3 Función que es encarnada por aquella persona que se ocupa de hablarnos, interpretar nuestras demandas cuando inicialmente no hablamos, o quien presta palabras para entender qué nos pasa.
La función inaugural del Otro consiste en crear alteridad de lo que se dice4 (Yankelevich, 2019); tal autor y Chiapetta (2009), plantean que en el tratamiento se busca crear alteridad radical, crear al Otro como tal. Vemos que el autor presenta casos de niños pequeños que en un principio no hablaban, y las intervenciones apuntan a crear en el discurso de los familiares, una apuesta, de que se está delante de un ser hablante, por más de que no hable aún (Yankelevich, 2019). En intervenciones con familiares delante del niño se descifran ciertos acontecimientos del decir, la intencionalidad de sus hijos.
En el fenómeno ecolálico vemos como no se invierten los pronombres personales, tenemos allí a una persona que repite los dichos de otra, es decir no asume la enunciación (esto no significa que no haya en ellos un decir, silencioso o verbalizado); esto sucede porque en el autismo no se constituye el registro simbólico5 como tal, lo que deja a los significantes en lo real6, y por lo tanto el tratamiento que el autista tiene con el lenguaje es distinto; esto repercute en el registro imaginario, donde yo y otro se confunden.
En transferencia se diferencia entre lo que dijo el analista y lo que dijo el paciente, se pregunta, qué no importa siempre que sea algo que interese al sujeto como para contestar, pues al preguntar hay alguien que busca una respuesta del otro en tanto la desconoce; se enfatiza en las equivocaciones en los pronombres, una manera es respondiendo literalmente, si dicen “yo abro” en vez de “abrí vos”, se le responde “sí, claro, abrilo vos que podés”, si manifiestan disconformidad se puede contestar: “ah, querías que lo haga yo”. Se distingue entre uno y otro en el plano imaginario, entre yo, tú, y la tercera persona como ese otro que no está aquí, ahora sí, los otros semejantes.
A nivel de la no constitución del cuerpo lo anterior encuentra su correlato, en los pegoteos, invasiones de un cuerpo del otro (algunos niños meten los dedos en la boca, en los ojos, la nariz de los demás), en la falta de intimidad cuando todo está bajo la mirada de los demás (masturbación, defecación); para constituir un esbozo de la imágen del propio cuerpo se hace necesario, por ejemplo, frente a un espejo, que alguien le explique a otro que esa imágen le pertenece, y es por ser otro distinto y un otro que nos habla y da cuerpo, que ese otro se empieza a constituir como gran Otro para el niño.
Maleval plantea que en el autismo no hay pérdida de los objetos pulsionales, en especial el objeto voz. La no cesión (pérdida, dación) del objeto voz deriva en trastornos en la enunciación, y a nivel de la invención es donde aparecen los bordes autistas (doble autista, objetos autistas e intereses específicos) (Tendlarz, 2021). Estos bordes no deben concebirse patológicos pues son adaptativos, son la salida que el sujeto encuentra para salir de su solitud en términos de Kanner. La constitución de un borde implica un corte en el goce, quedando el goce capturado en ese borde, y por ende le permite manipular la pérdida de goce; de allí la rigidez de los intereses específicos o la angustia que evoca la ausencia de un objeto autístico (Maleval).
La dirección del tratamiento propuesto por Maleval consiste en el vaciamiento del borde, que consiste en que el sujeto asuma la pérdida de ese borde en cualquiera de sus tres formas; es un trabajo progresivo que se opera por repetición de pérdidas de goce. El autor propone el ejemplo de Dibs, un niño que grababa su voz, y previo a las vacaciones le pide a su analista que capture su voz en la grabadora y esta vez la guarde él para ellos dos; se ve allí la asunción de cierta pérdida del objeto voz. Joey logra el control de esfínteres tras una gradual mudanza de sus dobles imaginarios, yendo de máquinas monstruosas cuyas defecaciones eran peligrosas, a otros más humanos cuya defecación no hacía ya ruidos, llegando a reducir ese borde, eliminando los dobles y llegando a su interés específico, las máquinas, en las que se apoyó para consolidar una profesión (Maleval, 2017).
4 Quien se ofrece como gran Otro, como alteridad radical, otredad, no como otro semejante, representa el lugar del código de la lengua (tesoro de los significantes), lugar del deseo o del goce, de la verdad, verdad que marca al sujeto, no verdad objetiva (Capellito, 1991), como dicen García y Domínguez, quien determina al sujeto (2011), o sea, la sede del inconsciente, lugar la ley, de las reglas del juego.
5 La noción de nudo borromeo es uno de los grandes aportes de Lacan para pensar la clínica psicoanalítica. Hablamos de tres registros: real simbólico e imaginario, los cuales se anudan de diferentes maneras o no, según la estructura de la que estemos hablando.
6 Esto según ciertos autores. En Mautone (2021) se aclara que lo real se constituye si hay significación por el significante que nombra la falta, como no sucede en el autismo sería otro real.
Para Laurent (2013), como se cita en Tendlarz (2021), en el autismo existe: “la forclusión del agujero. El encapsulamiento autista surge por el retorno del goce sobre el borde. Este encapsulamiento nombra una neo-barrera elástica, no ya un caparazón duro, en el que no hay trayecto pulsional ni zonas erógenas. Se pone así en juego el traumatismo del agujero como acontecimiento de cuerpo que vuelve al autista un ser sin agujero.
La inexistencia del borde del agujero se reduplica por la inexistencia del cuerpo7 puesto que la constitución del cuerpo supone la separación de un objeto. De allí el planteo del funcionamiento de una iteración del Uno sin cuerpo. La iteración del Uno, como es real, no logra inscribirse como tal.” (p.11).
En base a ello Laurent propone que la dirección de la cura apunta a acontecimientos de cuerpo, como Maleval, habla de extracción de goce, de neobordes a ser desplazados, creación de algo si bien contiguo también nuevo (Tendlarz, 2021). Tendlarz dice (2021): “la repetición de lo mismo es un obstáculo para el desarrollo del viviente. El autista, por un lado, necesita repetir lo mismo para callar los equívocos de la lengua pero, a la vez, esta solución del funcionamiento iterativo conlleva una detención. La dirección de la cura trabaja sobre esas repeticiones, ese mundo fijo e inmutable, para que pueda desplazarse. Se favorece de esta manera el devenir”. (p.13).
La táctica, las intervenciones, se orientan a la repetición de lo novedoso, Laurent incluye además de números: “objetos, música, letras, “todo vale”, es decir que al aproximarse a los intereses específicos del niño autista en sus distintas formas se trata de encontrar qué puede funcionar para él para producir ese efecto de desplazamiento sin producir un forzamiento” (Tendlarz, 2018).
Consideraciones finales
Debe conocerse la concepción de autismo para el psicoanálisis para comprender la manera en que se trabaja; por ende para criticar al psicoanálisis es necesario hacerlo desde dentro o investigando a fondo si no se quiere caer en comentarios precarios. Nuestra especificidad es compleja como las demás especificidades que también abordan los fenómenos autistas, y por ello las reconocemos, no las negamos. Si bien las teorizaciones no son acabadas y a veces coexisten concepciones con distintos matices, existe el consenso de que hay que respetar y partir de las tentativas del sujeto de estar en contacto con los otros.
Estos abordajes siempre singulares difieren de tratamientos como los reeducativos que parten de generalidades, y se emparentan, sin ser equivalentes, con los modelos pedagógicos (incluyendo algunas propuestas de las TCC) que toman aspectos de la singularidad del sujeto, como los intereses específicos. Es difícil definir qué de estos logros son fruto del trabajo analítico; de aprendizajes concernientes a las instituciones educativas, lugares de trabajo, etc.; o invenciones puras del sujeto. El psicoanálisis tiene pretensiones tan grandes como humildes en tanto compartidas; en lo que no parece presentarse dilema alguno es que quien aprende, quien se relaciona con otros e inventa estrategias para ello, el protagonista, es el sujeto autista.
7 Téngase en cuenta que en psicoanálisis cuerpo no equivale al soma, sustrato biológico.
Referencias bibliográficas:
1. Aflalo, A. (2015). Autismo: novos espectros, novos mercados.
KBR. Recuperado de: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=
PnIgAwAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT6&dq=info:PN_mZngyWvgJ:scholar.
google.com/&ots=7FnHvrDKxH&sig=5afGA7WH8ED7rmKIdgjQW6XML
kg#v=onepage&q&f=false
2. Amigo, S. (diciembre de 2017). Identificación primaria. La deuda
materna con el Padre Muerto. Fort-Da (12). Recuperado de: https://
www.fort-da.org/fort-da12/amigo.htm
3. Ansermet, F.; Bonnet, F.; Botbol, M.; De Halleux, B.; Fouchet, P.;
Brenner, L.S.; Gintz, C.; Golse, B.; Gorini, B.; Grollier, M.; Holvoet, D.;
Laïa, S.; Landman, P.; Langelez, K.; Laurent, E.; Leguil, F.; Luccheli,
J.P.; Maleval, J-C.; Pozzetti, R.; Rabeyron, T.; Ruiz Acero, I.; Rouillon,
J-P.; Thurin, J-M.; Vanderveken, Y.; Vanier, A.; Vanheule, S.; Vidal,
J-M.; Vivès, J-M. & Tendlarz,
S. (2022). Posición psicoanalítica contra el dogmatismo aplicado al
autismo (Traducción: Iván Ruiz). Versión en español: Escuela Lacaniana
de Psicoanálisis. Recuperado de:
https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=-
j&opi=89978449&url=https://elp.org.es/wp-content/
uploads/2022/07/Posicion-psicoanalitica-contra-el-dogmatismo-
aplicado-al-autismo.pdf&ved=2ahUKEwjKpYnPxNCCAxV2upUCHRAsCagQFnoECA8QAQ&
usg=AOvVaw2aRoYPMx5VCDIaoxx1AS
4. Capetillo, J. (1991). El Otro, lugar de deseo y de goce.
Recuperado de: https://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/
123456789/6451/91922629P353.pdf?sequ
5. Casoetto, S. D. (2019). Explorar, historizar, rememorar. Recuerdo
e historización en la cura psicoanalítica. En: XI Congreso Internacional
de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. XXVI
Jornadas de Investigación. XV Encuentro de Investigadores en Psicología
del MERCOSUR. I Encuentro de Investigación de Terapia
Ocupacional. I Encuentro de Musicoterapia. Facultad de Psicología-
Universidad de Buenos Aires.
6. Chiapetta de Azevedo, F. (2009). Autismo e psicanálise: o lugar
possível do analista na direção do tratamento. Curitiba, Brasil:
Juruá Editora.
7. Fink, B. (2016). Lacan a la letra. Barcelona, España: Editorial Gedisa.
8. Foucault, M. (1995). ¿Qué es la crítica? [Crítica y Aufklärung].
Daimon Revista Internacional de Filosofía. Recuperado de: https://
revistas.um.es/daimon/article/view/7261
9. Foucault, M. (2005). El orden del discurso. Barcelona: Fábula Tusquets
Editores. Recuperado de: https://monoskop.org/images/5/5d/
Foucault_Michel_El_orden_del_discurso_2005.pdf
10. Freud, S. (1904). El método psicoanalítico de Freud. En: Obras
completas de Sigmund Freud, Tomo I. Madrid, España: Biblioteca
Nueva.
11. Freud, S. (1912). Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico.
En: Obras completas de Sigmund Freud, Tomo I. Madrid,
España: Biblioteca Nueva.
12. García Arroyo, J. M., & Domínguez López, M. L. (2011).
Aproximación al” esquema L” de Lacan y sus implicaciones en la
clínica (parte II). Revista de la asociación Española de Neuropsiquiatría.
Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=
S0211-57352011000200002&script=sci_arttext
13. Garrido, G., & Viola, L. (2006). Criterios actuales para la clasificación
de los trastornos profundos del desarrollo. Revista de
Psiquiatría del Uruguay. Recuperado de: http://www.spu.org.uy/
revista/dic2006/05_ps_pediat.pdf
14. Lacan, J. (1958). La dirección de la cura y los principios de su
poder. Buenos Aires. Argentina: Siglo Veintiuno.
15. Lacan, J. (1959-1960). Seminario VII: La ética. Buenos Aires. Argentina:
Paidós.
16. Maleval, J. C. (2017, 12 de agosto). De la estructura autística.
Psicoanálisis Lacaniano. Recuperado de: https://psicoanalisislacaniano.
com/estructura-autistica-maleval-2017/
17. Mautone F. (2021). Revisión crítica sobre algunas concepciones
etiológicas del trastorno del espectro autista y el autismo sostenidas
por diferentes paradigmas [Trabajo Final de Grado, UdelaR].
Base de datos: Colibrí.
18. Philonenko, A. & Rabain, N. (2017). Psicoanálisis, autismo y política:
el voto del 8 de diciembre 2016 en Francia. Revista: Topía.
Recuperado de:
https://www.topia.com.ar/articulos/psicoanalisis-autismo-y-politica-
voto-del-8-diciembre-2016-francia
19. Pimienta, P. (2019). As políticas públicas para o autismo no Brasil,
sob a ótica da psicoanálise.
Psicología em Revista, Bello Horizonte. Recuperado de
http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=
S1677-11682019000300019
20. Restrepo, E. (2008). Questions of Method:“Eventualization”
and Problematization En: Foucault. Tabula Rasa. Recuperado de:
http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n8/n8a06.pdf
21. Tendlarz, S. E. (2018). La dirección de la cura en el autismo y en
la psicosis en la infancia. En: X Congreso Internacional de Investigación
y Práctica Profesional en Psicología XXV Jornadas de Investigación
XIV Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR.
Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires. Recuperado
de: https://www.aacademica.org/000-122/554
22. Tendlarz, S. E. (2021). El autismo y la forclusión del agujero.
CYTHÈRE?. Recuperado de:https://fapol.org/cythere/wp-content/
uploads/sites/3/2021/10/CYTHERE-4-TENDLARZ-El-autismo-y-la-forclusion-
del-agujero.pdf
23. Yankelevich, H. (2019). Ensayos sobre autismo y psicosis. Buenos
Aires, Argentina: Cascada de letras.