Esta presentación surge luego de una minuciosa y detallada revisión bibliográfica basada en el cuidado – enfermero, el cuidado en las diferentes épocas históricas y del cuidado invisible, su importancia y la necesidad de su utilización.
Por otra parte, se reconsideran los desafíos que implica el cuidado – enfermero, cuidado a través de los tiempos / enfoque histórico, teniendo en cuenta que conocer los orígenes aumentará nuestra identidad. También se contempla la magnitud y relevancia del cuidado invisible.
El cuidado de Enfermería forma parte de la producción de los servicios sanitarios, siendo esenciales para el alcance de resultados finales como, por ejemplo, el alta institucional del paciente, el descenso de los días de hospitalización, la obtención del cuidado de calidad, eficiente, eficaz; todo lo que genera productividad.
Cuidar es indispensable para lograr la supervivencia, es esencial para promover, proteger, mantener y preservar, permite desarrollar todas las actividades no solo de las personas sino de los grupos. Implica conocer a las personas y produce actos colectivos.
Visto desde esta perspectiva, el cuidado queda representado por una serie de actividades que tienen como finalidad mantener la vida de las personas, que se encuentran en continua interacción, compartiendo experiencias de salud. Por otra parte, el quehacer de Enfermería a través de los tiempos se ha visto acompasado de adelantos científicos y tecnológicos dentro de un ambiente complejo, como lo conforma el ambiente sanitario.
Partiendo del conocimiento que Enfermería debe de utilizarlos y trabajar de forma permanente con ellos, es fundamental tener en cuenta que el cuidado en Enfermería constituye el eje central / neurálgico de nuestro accionar. Es necesario no perder la finalidad última del accionar de Enfermería, que es el cuidado.
Para lograr un entendimiento claro y sensibilizarse, es interesante conocer el cuidado en los diferentes momentos históricos. Conceptualmente hay una primera época en la que el cuidado era esencialmente doméstico, en el cual la mujer con sus intervenciones maternales cumplía con un rol de mantenimiento de la vida, alimentación / lactancia, protección y abrigo.
En una segunda etapa el cuidado estuvo en manos de religiosos. El cuidado era dirigido a enfermos y los más necesitados, lo que condujo a varias personas a realizar el cuidado con dedicación, pero escasos conocimientos.
A partir del siglo XVII aparecieron las primeras bases científicas, apareciendo los primeros manuales para Enfermería, lo que requería la necesidad de saber leer y escribir.
A finales del siglo XIX apareció otra concepción del cuidado y se inició el proceso de profesionalización de la Enfermería. Hacia el 1862 en Liverpool, Florence Nightingale fundó una escuela de Enfermería basada en el cuidado a nivel hospitalario y domiciliario.
A mediados del siglo XX surgieron diferentes teorías de autores como Roy, Orlando, Orem y Peplau que permitieron a Enfermería basarse y apoyarse en un cuerpo de conocimientos propios.
Francoise Colliere consideró al cuidado no solamente desde el enfoque de enfermedad, le brindó un significado social. Para poder ejecutar este tipo de cuidado es necesario contar con habilidades, destrezas y conocimiento. Esta misma autora reflejó que el cuidado ha evolucionado en relación con los diferentes momentos históricos y contextos. Describió la evolución del cuidado en etapas:
Domestica, que como ya fue analizada, tiene a la mujer como eje central. Este periodo va desde las primeras civilizaciones hasta la caída del imperio romano.
Vocacional. Aquí el concepto salud – enfermedad toma un valor religioso y se extiende hasta el final de la Edad Moderna.
Etapa técnica del cuidado a lo largo del siglo XIX y comienzos del siglo XX
En la última época del siglo XX hasta la actualidad se considera el cuidado integral y funciones esenciales y primordiales de Enfermería como la seguridad, cuidado del paciente, conocimiento del sistema de salud, capacitación, formación continua e investigación.
La característica esencial en las diferentes épocas ha sido y continúa siendo preservar la vida y el interés por los semejantes.
Para que el cuidado se dé como tal, se necesitan determinadas condiciones como el conocimiento y la conciencia.
Actuar a partir de acciones basadas en el conocimiento.
*Lograr resultados positivos en el cuidado.
Dentro de estas repercusiones positivas están aquellas hacia los pacientes como la atención personalizada, oportuna y dinámica: reducir riesgos, generar comunicación, reducir los días de hospitalización, disminuir costes e incrementar la satisfacción del paciente y la familia.
Enfermería tiene como finalidad mejorar las condiciones respetando la integridad y la vida sin exponerla a riesgos: contar con conocimientos teóricos y prácticos para lo cual se debe capacitar continuamente, realizar una práctica responsable y competente, tener compromiso con el cambio, contar con dinamismo y toma de decisiones. Los atributos como el fortalecimiento, el sentido de pertenencia, la solidaridad y la identidad con el colectivo o todo lo que aumenta la satisfacción personal y profesional son fundamentales.
Institución
El fortalecimiento de la imagen institucional en la sociedad conlleva a la acreditación o certificación institucional. Se genera e incrementa la satisfacción de los pacientes y en consecuencia aumenta la productividad y la calidad de los servicios.
Como gestora del cuidado, Enfermería deberá asegurar el cuidado de calidad, para lo cual es necesario reconsiderar la comunicación, el liderazgo, la toma de decisiones y la solución de problemas, basando todo esto en el pensamiento crítico.
Varias teorías definen el termino cuidado, por ejemplo, Lein-ninger junto a Kerouac plantean al cuidado como esencia y fenómeno central de la Enfermería, que debe ser valorizado en todas las áreas de su ámbito profesional.
Planer junto a Medina le brindan al cuidado un enfoque interactivo entre el paciente y Enfermería, existiendo una relación mutua entre ambos para desarrollar, actualizar y hasta transformar los niveles de bienestar, para lo cual deberán compartirse ideas, emociones, conocimientos, técnicas y procedimientos de forma auténtica.
Visibilizando el cuidado-enfermero
Autores como Isabel Huercanos Esparza plantean que los cuidados invisibles se conforman a partir de una seria de acciones originadas de la observación, empatía, conocimiento y experiencias, todo lo que permite a Enfermería la elaboración de juicios altamente centrados, apoyados y originados en las necesidades del paciente.
Partiendo del cuidado invisible, se logra cuidar plenamente a las personas y familias, se va más allá del cuidado físico. Enfermería convierte lo excepcional en lo diario y natural. El cuidado fluye de forma espontánea. A partir de él, la persona es considerada en su globalidad.
La fluidez en el manejo del cuidado invisible implicara la adquisición de competencias y capacidades en los cuidados físicos y emocionales, y su aplicación en la actividad diaria. Las personas cuidadas valoran la prestación de este cuidado, comprenden en qué momento pueden dirigirse a la enfermera y a cuál de ellas, o requerir su atención. Quien brinda este cuidado invisible es percibido por la familia del paciente y más aun por el equipo de salud. Los cuidados invisibles van orientados hacia la mejoría, el bienestar, aceptar y afrontar las diferentes situaciones de salud, alcanzar la autonomía y calidad de vida, desarrollándose así una atención integral en la que convergen aspectos físicos y emocionales.
Dentro de los cuidados invisibles pueden señalizarse: confianza, dedicación, compromiso, responsabilidad, solidaridad, honestidad, participación, organización, respeto incondicional, no enjuiciando, seguridad, prevención de riesgos. Comunicación clara, escucha activa, dialogo concreto / coherente, gentileza, afecto, actitud genuina y empatía de forma de lograr un trato digno y respetuoso, protección, privacidad e intimidad. Actitud comprensiva, amabilidad, apoyo, disponibilidad, relación de ayuda, cooperación, afectividad, propiciar un ambiente cómodo seguro, abrigo; pensamiento crítico, basado en el entendimiento, el dialogo y la racionalidad. Intuición, percepción, objetividad, claridad, capacidad resolutiva, unificación, competitividad y confiabilidad. Individualidad al momento de valorar los logros, tanto del paciente como de Enfermería y libertad de expresión.
Es importante plantear que la relación del cuidado que Enfermería desempeña requiere que esté basada en un marco teórico integrado y definido dentro del sistema de salud.
Dentro de este cuidado, queda inmerso el cuidado invisible, el cual no debe dejar de cumplirse a pesar de situaciones complejas como la dotación deficiente en el personal de Enfermería, las extensas jornadas laborales y la rutina diaria. Como responsables del cuidado estamos comprometidos a desarrollar continuamente el carácter critico de cada uno de nosotros, el cual es vital en la producción de un cuidado exacto, considerando a la persona en su globalidad.
Conclusiones
A partir de la magnitud que conforma el cuidado invisible, creemos que sería de relevancia continuar indagándolo como indicador de mejora de la calidad, investigando en aspectos de satisfacción del usuario, y lo más importante, cómo registrarlo. Elaborar diferentes estrategias que permitan que este cuidado invisible sea registrado junto al resto de los registros de Enfermería.
No existe duda alguna que al brindar cuidados de excelencia se benefician los pacientes, la familia, la sociedad, las instituciones de salud y, a la vez, se visibiliza la labor del enfermero.
La enfermera que utiliza el cuidado invisible como competencia, genera confianza en el paciente y familia, actúa considerando el contexto sociocultural que influye en el paciente, familia, en ella, en el colectivo y los sistemas de salud.
El cuidado invisible utilizado por Enfermería en el día a día, en la cotidianidad, otorga valor a la profesión, desafía la realidad y lidera la iniciativa del cambio.
Enfermería deberá responder con una atención de calidad hacia los usuarios que demandan salud y ante toda la sociedad que nos ha otorgado tal responsabilidad. Calidad que resulta del esfuerzo y la inteligencia.
Como propuesta a considerar, siendo un detalle no menor, es que las instituciones formadoras de Enfermería deberían incluir en los programas de estudio este tipo de cuidado, el Cuidado Invisible permitiendo relacionarlo en el teórico – practico.
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About the author
Sandra Delgado
Especialista en infantil y obstetricia
Experta en Gestión en salud
Noelia Miqueo
Estudiante avanzado
de la lic de enfermería.