¿Qué balance realiza de su primer ciclo como presidente de la institución ?
Soy futbolero y creo que los grandes jugadores se ven en la cancha. CASMU demostró con cinco goles que es la mejor institución de este país. El primero fue con la embarcación Greg Mortimer (crucero que llegó al país con tripulantes infectados por coronavirus). Fuimos a buscar a los pasajeros y tripulantes, los devolvimos a tierra y los enviamos a su casa.
El segundo gol fue un domingo de tarde. Pensando en todo lo que se estaba desencadenando en el mundo por el COVID-19, llamé al secretario de Presidencia de la República, el doctor Álvaro Delgado, y le dije que teníamos que hacer algo diferente a lo realizado hasta ahora. Le expresé que cada institución (mutualista) tiene que hacerse cargo de una casa de salud y de los adultos mayores que residen en esos centros. Horas después me llamó y me comunicó que había hablado con el ministro de Desarrollo Social, Martín Lema, que estaban de acuerdo y que se lo iban a plantear a las autoridades del ministerio de Salud Pública. A partir de ese momento CASMU se hizo cargo de 96 casas de salud, contribución que permitió evitar el primer empuje de la pandemia en Uruguay. Fue una propuesta que se convirtió en política de Estado.
El tercer gol fue el CTI. Cuando se desencadenó con fuerza la pandemia, en el 2021, consideramos que había que apoyar al país. ¿Cómo lo íbamos a hacer? Aumentando las camas de CTI. Nosotros teníamos 38 camas. Nos reunimos el Domingo de Ramos en el CASMU y ese mismo día pasamos de 38 camas a 95, con el apoyo de los intensivitas y los anestesistas. Los diferentes estamentos del CASMU se pusieron la camiseta y dijeron “vamos a enfrentar esto, no por el CASMU, sino por el país”. Y CASMU fue el que lo hizo, no otro.
El cuarto gol fue de un equipo de la institución que estaba atendiendo a un paciente en un domicilio particular. En ese momento sintieron una explosión. Se subieron al auto y se encontraron con la explosión en Punta Carretas. Con el peligro de la situación, el equipo médico subió a rescatar personas.
No cualquiera hace el diagnóstico de una enfermedad que no se conoce y ese fue el quinto gol. Sabíamos que la viruela del mono llegaría al país porque tenemos un Comité de Emergencia. ¿Quién hizo el primer diagnóstico de la viruela del mono?, el CASMU. Nuestros médicos estaban preparados para saber que si se presentaban determinados síntomas, se trataba de ese virus. A todo eso lo llamo los cinco goles que demuestran que en las difíciles, CASMU es la mejor.
¿Cómo fue el camino que tuvo que transitar el CASMU durante la pandemia?
Cuando fuimos elegidos y asumimos en 2019, la situación del CASMU era muy compleja a nivel económico y financiero. También lo era a nivel de visibilidad hacia las personas. En ese momento se descreía mucho de la institución.
En enero de 2020 el Comité de Emergencia nos advirtió que el COVID-19 iba a llegar a Uruguay. A pesar de esa situación decidimos invertir para atender a nuestros pacientes cuando llegara la pandemia. Se empezó a trabajar en todo lo que era la circulación en los sanatorios, en crear espacios aislados para tener a los pacientes en puerta de emergencia, en colocar instrumentos que limpiaran el aire para expulsar los microbios hacia afuera, en comprar ropa de protección para todos los funcionarios de manera que nadie contrajera COVID. Entre 2020 y 2021 nadie lo contrajo en CASMU, ninguno de los funcionarios médicos y no médicos.
Estábamos invirtiendo para que no faltara todo lo que era protección para los usuarios. Hicimos una compra especial de medicamentos, adquirimos el doble de otro que veníamos comprando. Por eso cuando hubo falta de determinados medicamentos, en CASMU no faltaron. Hicimos una inversión a costa de nuestra situación y cuando llegó el 13 de marzo no nos tomó de sorpresa.
Entonces, ¿estaban preparados para enfrentar la pandemia?
Estábamos preparados para enfrentar la pandemia. Sí, lo hicimos y creo que quedó demostrado que somos la principal institución de este país, que enfrentó la pandemia con los mejores médicos que ingresan por concurso. Hoy son grado dos, mañana son tres, pasado mañana son cuatro y un día llegan a jefes por concurso.
Tan preparados estábamos que formamos un Comité de Emergencia que estaba representado por el gremio de los trabajadores, el gremio de los médicos, el de los anestesistas (SAQ) y el Colegio Médico del Uruguay. ¿Por qué? Porque sabíamos que podían suceder cosas que tuvieran que ver con la ética, que por suerte no pasaron, en el sentido, por ejemplo, de que si nuestros colegas intensivistas se enfermaban, ¿quién iba a atender a los pacientes en el sector intensivo?, iban a ir los anestesistas, tenían que estar dispuestos a ir.
Teníamos que estar preparados, pensar en todo desde todo punto de vista. ¿Por qué? Porque como médico general, no soy intensivista pero soy médico y si me necesitaban iba a iba a tener que ir y tendría que aprender ahí. Era como una guerra. Los anestesistas nos ayudaron cuando fue necesario ampliar camas en el CTI, porque ellos manejan la vía aérea y si teníamos que intubar pacientes nada mejor que un anestesista. Desde luego no pusieron ningún reparo ni preguntaron cuánto se les iba a pagar. Todos se pusieron la camiseta para defender al país.
La pandemia golpeó al mundo y las mutualistas no fueron la excepción. ¿En qué sectores o temas se podría decir que la pandemia castigó al CASMU?
Lo económico y financiero se vio afectado, porque nadie nos dio dinero extra. A pesar de que esto parecía una guerra, no vino dinero de ningún lado. Acá tuvimos que hacernos cargo con lo que teníamos, todas las instituciones, no hablo solo del CASMU. Fue una dificultad importante. Pero lo que más se vivió fue en lo humano. Ver médicos intensivistas llorando por las pérdidas de personas que se nos morían sí que fue duro, fue lo peor. Y además morían de una manera muy peculiar, aislados, no veían a la gente porque estábamos todos cubiertos con trajes para cuidarnos.
También vi con alegría cuando nuestros médicos sacaron el primer paciente con vida. Un hombre que contrajo COVID, que se llamaba de apellido Guerrero. Realmente fue un guerrero, ya que estuvo 30 días en CTI luchando y salió bien, pero le costó. Si el paciente no ayudaba no había manera de salir adelante, por más que tuviera al mejor médico.
¿Qué opinión le merece como herramienta la telemedicina?
Fue fundamental. Más que la llamada telefónica. Nos asociamos a una empresa de tecnología llamada Doctari y con ellos desarrollamos la herramienta. Fue importante en el seguimiento de los pacientes del Greg Mortimer cuando estaban en hoteles. Para ayudarlos a recuperarse en la parte de la salud mental, porque realmente quedaron muy golpeados, realizaron el seguimiento psiquiatras y psicólogos por telemedicina.
Hoy es una herramienta que se está expandiendo. Asistimos a una feria internacional de salud en Miami hace dos meses y llevamos esta herramienta para ofrecerla y venderla a países que necesitan este tipo de cobertura, porque tienen poblaciones alejadas a las que muchas veces no llega un médico, pero sí puede llegar a través de la telemedicina. Fue muy bien recibida y tuvo la posibilidad de ser una de las de las tecnologías elegidas para ser mostrada a un grupo selecto en Miami, con representación de países de América y ni hablar Canadá, Estados Unidos y México. Esta es una herramienta que vino para quedarse.
¿Qué opina del nivel de la salud en Uruguay, tanto pública como privada?
La salud tiene un sistema interesante en el Sistema Nacional Integrado de Salud, que fue muy importante para enfrentar la pandemia. Fue importante que en Uruguay los médicos vayan a domicilio, fue trascendente para la causa de salud, justamente, que los equipos de médico de familia, auxiliar de enfermería y licenciadas, fueran a atender a los pacientes.
Nosotros tenemos médicos de altísimo nivel, que estoy seguro que compiten en el mundo. Si van a trabajar a cualquier universidad de Estados Unidos consiguen insertarse enseguida en el trabajo. Creo que el país no está valorando lo que tiene. Tenemos, por ejemplo, al doctor Álvaro Córdoba, neurocirujano uruguayo que es el presidente de la Sociedad de Neuroendoscopía global. Y como él podemos nombrar infinidad de colegas que están en ese nivel. Pero Uruguay eso no lo está aprovechando.
Uruguay en turismo de salud no figura en los primeros 60 lugares, cuando en el mundo se movilizan billones de dólares en movimiento de personas que se van a operar a la India o a Turquía. Van a Argentina y a Brasil en el Hospital Sirio Libanes, se van a Panamá y a Cuba, pero Uruguay no participa. Esa es una visión que estamos tratando de cambiar, que hablamos con el secretario de la Presidencia, que le hemos transmitido al presidente de la República en conversaciones informales, que hemos manifestado al ministro de Salud Pública. CASMU está desarrollando lo que faltaba, que es tecnología, desarrollo de infraestructura física, por el cual nuestras habitaciones están a la altura de cualquier hospital de los Estados Unidos del más alto nivel. Los médicos los tenemos.
Entonces, si ahora vamos a tener una tecnología, dos resonadores, un tomógrafo, un angiógrafo, un microscopio alemán de 600.000 dólares que sirve para ver al mínimo detalle una intervención a nivel cerebral para que no falle el cirujano. Si vamos a tener en menos de dos años dos robots, estamos en condiciones de competir con el mundo y hoy no lo estamos haciendo.
El nivel de la medicina nacional es altísimo, pero necesita los apoyos necesarios para poder desarrollarse y que nos permitan tener la infraestructura tecnológica que hoy se utiliza en el mundo. Tienen que estar esos apoyos, pero no todo es dinero, también es sentir que uno puede desarrollarse, que uno vale, que lo reconocen, que se puede crecer. Eso a veces vale más que el dinero.
Solemos pensar que somos un país pequeño, pero no somos tan chiquitos. Creo que somos un país grande, tan grande como Reino Unido, pero entonces tenemos que desarrollarnos, cambiar la cabeza y la mentalidad. Acá no hay epidemiología porque los uruguayos somos pocos, pero a media hora y enfrente tenemos diez millones de habitantes en Buenos Aires, a seis horas en Brasil tenemos otros diez millones. Entonces, empecemos a competir, porque somos la capital del Mercosur y como tal no somos solo los tres millones que habitan dentro de nuestras fronteras, somos un territorio ampliado de 300 millones de habitantes. Hay que salir a competir y en eso estamos.
¿Entiende que faltan políticas para abordar estos asuntos?
Creo que sí. Haciendo a un lado el dinero, faltan políticas. Se mira la salud hacia adentro, qué salud van a tener los uruguayos, pero la salud de nuestros habitantes va a ser cada vez más alta cuanto más se pueda competir, cuando las personas puedan acceder a una sala híbrida, pueda acceder a un angiógrafo como el que tenemos, que ya lo compramos y del que solo hay tres en el mundo, uno en la Clínica Mayo (Arizona – Estados Unidos), uno en China y otro en Uruguay. Los uruguayos se van a empezar a beneficiar de esto.
Cuando vean que el CASMU crece, las otras empresas van a apostar a ese crecimiento también. La competencia es buena y el nivel de salud va a subir para todos. Los uruguayos no van a tener que ir a Brasil o a Estados Unidos a operarse, porque van a tener la tecnología en Uruguay y este es el primer paso.
Hay personas que se pueden pagar una intervención pero no pueden viajar, y cuando se pueda operar en Uruguay van a poder acceder a esa solución. ¿Y por qué hoy no se puede hacer? ¿A quién se le ocurre en el Estado que nos limitan la posibilidad de poder desarrollarlo como tenemos que desarrollarlo? Eso pasa hoy en Uruguay pero también ayer. No es un problema de este gobierno, es un problema de una concepción de salud que está equivocada.
¿Cuáles han sido las respuestas del gobierno más allá del analizar ideas, propuestas y proyectos? ¿Ha recibido respuestas concretas y directas?
Hay áreas del gobierno que nos están apoyando, por ejemplo, el ministro de Relaciones Exteriores. Estamos trabajando fuertemente con cancillería para poder insertarnos internacionalmente. En otros lugares no hemos tenido la respuesta que esperamos, pero creemos que el gobierno va a reaccionar.
Cuando estuvimos en Miami compartimos con el embajador de Uruguay en Estados Unidos, al que le interesó muchísimo nuestro planteo. Estaba también el cónsul de Uruguay y la Cámara de Comercio Uruguay – Estados Unidos, que también ve a nuestro país como un destino de salud importante, incluso para los estadounidenses, porque sus seguros son muy caros. A veces es más conveniente tomarse un avión y visitar un país que le va a dar alta atención a un costo menor, que hacerlo en su país. Esto lo estuvimos viendo y estamos tejiendo los hilos para hacer esos cambios. Estoy convencido que lo vamos a lograr.
Para muchos socios del sistema mutual uno de sus intereses es ser atendidos en tiempo y forma. ¿Considera que los plazos para agendar consulta con especialistas aún es un tema de debate?
Hablaré del CASMU. Primero el gobierno determina cuánto tiempo se puede demorar una institución en dar atención de medicina general, ginecología, pediatría o de otra especialidad, así como para una intervención quirúrgica. Una intervención oncológica no puede demorar más de un mes, mientras que otras intervenciones pueden demorarse hasta seis meses. La consulta con el médico general tiene que ser en el día, igual con el ginecólogo o el pediatra. ¿Pero después qué pasa? Sucede que el paciente, pese a que haya número con otros médicos, suele elegir a un médico determinado y usualmente ese es el más demandado. Esto lo que provoca es que se atasque el sistema. Tenemos, y se puede ver en la aplicación, horas para casi todas las especialidades, pero los pacientes tienen derecho de elegir a su médico.
Por otro lado, los médicos trabajan muchas veces en más de una institución, por lo cual no cumplen todos los días un horario completo en una de ellas. Sería interesante si lográramos concentrar el trabajo médico en las instituciones, pero es algo que aún hay que ir trabajando. El Sindicato Médico lo trabajó, el gobierno lo ha trabajado. Y aunque hay cargos de alta dedicación, no son cargos de exclusividad y eso es un problema. Puede existir un médico con cargo de alta dedicación en tres lugares y entonces seguimos en la misma.
Hay que cambiar un poco el tema del trabajo médico. Es otro desafío que tiene el gobierno, hablo del gobierno nacional incluyendo a todos los partidos, porque el desafío debe ser de todos, no solo del gobierno actual. Si Debería ser una política de Estado que se sostenga, en el sentido de que lo que queremos es la buena atención de nuestros uruguayos.
¿En este nuevo ciclo, cuáles son las prioridades?
Lo que vamos a hacer en el próximo período es un sanatorio en el Cerro. ¿Qué significa un sanatorio en el Cerro?, Significa dar cobertura cercana a una población que es casi una ciudad, que no está aislada pero está alejada de los principales lugares de atención.
Es una estrategia hacia la que va la salud en el mundo, hacia hospitales pequeños con capacidad de resolución y cerca de la gente. En el sanatorio de Cerro habrá cobertura de ginecología, habrá partos, va a haber siete block quirúrgicos, una puerta de emergencia y otros servicios. Agrego que no compite con el hospital de ASSE, que está haciendo un hospital para sus usuarios y en nuestro caso se trata de un sanatorio privado.
¿Qué más vamos a hacer? Esos siete block quirúrgicos nuevos van a tener dos robots que se llaman Hugo. En América del Sur solo hay en el sanatorio Las Condes de Chile. Se trata de herramientas que son las más desarrolladas de América. Además voy a poner un resonador y un tomógrafo. Vamos a colocar también médico de familia en todos los barrios. Con eso avanzamos. Armamos Parque Posadas, Santiago Vázquez, Pajas Blancas, kilómetro 16 de Camino Maldonado y Sayago. Vamos por más. Hace unos años el médico estaba ahí, en la esquina de casa y el CASMU tienen que volver a eso, a estar en todos los barrios. Eso es lo que pensamos construir.
¿El sanatorio del Cerro es la piedra angular del proyecto para lo que sería su próximo periodo?
Me dijo el subsecretario de Salud Pública, José Luis Satdjian “¿Pero vos querés todo?”. Y le dije que sí, quiero todo. El tema es que todo de golpe no se puede, hay que ir de a poco. Queremos instalarnos también en Punta del Este. Aún no tengo el dinero para hacerlo, pero hay que seguir buscando. Tenemos la idea de instalarnos también en Ciudad de la Costa, pero todavía no tengo un lugar donde se pueda.
Hoy tengo esto. Cuando tenga lo otro, que lo estoy buscando, veremos lo otro. Si no es en este período de gobierno será en el que sigue. Tengo una visión a largo plazo de las cosas que debo hacer con esta institución para colocarla, no como la mejor de Uruguay, que ya lo es, si no como la mejor mutualista de América. Quiero que sea un orgullo para nuestro país.
Con toda la experiencia que tiene, si mira para atrás ¿haría todo igual o piensa que hay cosas que resolvería de manera distinta?
Siempre las cosas se pueden hacer mejor. Yo marco líneas políticas pero no soy el que ejecuta. Sin embargo, confío mucho en mi equipo. Sí creo que tendríamos que trabajar mucho más en la evaluación de resultados y creo que nos falta formación en ese sentido. Yo me formé en el Banco Interamericano de Desarrollo como gerente y ahí nada se hace si no hay indicadores. Creo que uno de los pasos que ahora tenemos que empezar a dar es medir los indicadores.
Lo otro que me faltó fue la comunicación interna y la comunicación externa, para que la gente se enterara de todo esto que se está haciendo. Creo que ahí fallamos y vamos a tener que mejorar toda esa área de comunicación para que la gente, primero los clientes internos y después los clientes externos, se enteren de todo esto que se está haciendo.
¿Cómo es su relacionamiento con el sindicato y con los trabajadores del CASMU?
Cómo médico era socio del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) y ahora sigo siendo. Cuando tuve que acatar decisiones las acate. Podía estar de acuerdo o en desacuerdo. A veces se asiste a la asamblea y podía estar a favor de medidas reivindicativas y a veces en contra. Pero después de resolverse por mayoría, acataba.
Estamos en un proceso de negociación. Tanto con Afcasmu como con el SMU. Tenemos posiciones diferentes en determinados temas. Hay que ver en qué nos podemos poner de acuerdo y en qué no. En todo esto no soy yo el que está negociando, quien negocia por CASMU es el gerente de Recursos Humanos. Aspiro a que lleguemos a un acuerdo y que como en todo en la vida, se busque el camino del medio. Yo creo que la gran mayoría de los uruguayos estamos de acuerdo en mucho, por más que unos sigamos determinadas ideas o creencias y los demás otras. Para mí el 90% de los uruguayos estamos de acuerdo con muchas cosas, por lo menos en que a la democracia hay que mantenerla. A veces justamente no nos damos cuenta por qué hay crispación, que precisamente se da por buscar acuerdos o coincidencias.
¿Qué opinión tiene sobre lo sucedido con Casa de Galicia?
Fue una situación difícil para el sector. En su momento le ofrecimos al gobierno hacernos cargo de todo, pero la institución no fue tomada en cuenta por distintas razones. Ahí creo que hubo una política de Estado, porque lo que se llevó a cabo se votó en el Parlamento por unanimidad.
Puedo coincidir o no con lo que se hizo, pero el gobierno es el gobierno y el Parlamento es el Parlamento. Si el Parlamento votó una ley, no me queda más que acatarla, por más que no coincida con eso. Además, y según dijo el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, el reparto de los socios se hizo de acuerdo con un planteo del senador frenteamplista Daniel Olesker.
CASMU estaba interesado en recibir socios y no recibió ninguno. Ahí hubo una política en la que el gobierno y la oposición estuvieron de acuerdo sobre cómo distribuir a los socios y lo hicieron de esa manera. Estábamos preparados para recibirlos a todos, a usuarios, médicos y funcionarios no médicos.
¿CASMU estaba preparado para recibir a todo ese universo de personas?
Si, estábamos preparados. Y yo como presidente, siempre estoy preparado. Parece que la decisión fue buena. Y no se ve que se estén quejando. Parece que la resolución para el país fue positiva. Y fue una decisión de todos los partidos políticos que integran el sistema.
A nivel personal, ¿qué significa para usted la posibilidad de ser nuevamente presidente?
El desafío es el sueño. El sueño que construimos con los equipos médicos y funcionarios, en el sentido de hacer de esta la institución más grande de América del Sur. Eso me mueve y mueve a los colegas y a los funcionarios que nos acompañan, diría que no solamente los médicos sino que también la mayoría de los funcionarios están de acuerdo, porque todo esto está en el fondo de la historia de la institución.
Esta es una institución con una visión muy distinta a todas las instituciones. Cuando alguno dice que “en el CASMU se llenan de dinero”, eso no es verdad porque el CASMU no reparte ganancias. El dinero va en el beneficio de invertir para mejorar la institución, Para hacerla más grande, poderosa, para hacerla mejor. No hay reparto a los médicos ni hacia los dueños. Nuestro estatuto no lo permite. Es una sociedad sin fines de lucro. El lucro está en hacer que la institución funcione bien, venda servicios y tenga superávit. Esa es la diferencia entre CASMU y los otros.
Al margen del CASMU y de su rol como directivo y como médico, ¿qué expectativas tiene para el país y para la salud en general?
Veo un horizonte positivo. Observo que el país está estable, en muchas cosas es una isla en América del Sur, que está en pleno crecimiento. Sin dudas hay diferencias y es bueno porque estamos en democracia. Veo que es un país desarrollándose, CASMU forma parte de ese país y trabaja para que se pueda disfrutar de una salud de primer nivel. Ese es el gran desafío para el 2023 que se nos viene.
¿Cuál es su opinión de la Revista Opción Médica y de su rol en el ámbito de la medicina?
Lo veo como algo positivo. Todo lo que sea comunicación es clave. Justamente el CASMU, como dije antes, falló en eso. Entonces, cuando hay una revista que se comunica con los colegas, los usuarios, que transmite conocimientos y conceptos modernos, creo que es una propuesta y un medio fenomenal. Pero además, quienes conocen la revista la esperan con avidez. El rol de la revista Opción Médica es fundamental.