Para hablar de antiage primero se debe abordar el envejecimiento. El envejecimiento es un proceso de regresión fisiológica producido por el paso del tiempo, frecuentemente asociado al deterioro de la capacidad funcional del organismo y al desarrollo de enfermedades crónicas.
En la actualidad este concepto se ve enfrentado al de longevidad, el cual se define como la cualidad de alcanzar una edad avanzada sin enfermedades. Es aquí cuando aparece el término antiage, por el cual se acuña que se debería hablar de prolongevidad en lugar de antiage.
El proceso de envejecimiento es constante y progresivo, el deterioro va afectando paulatinamente a todo el organismo, sin embargo, los primeros signos empiezan a hacerse evidentes en la piel alrededor de los 30 años y son claramente notorios en la década de los 40.
Con el paso del tiempo la piel enfrenta un proceso de deterioro al cual se denomina envejecimiento intrínseco o natural, su barrera protectora se debilita progresivamente, hay pérdida de elasticidad, menor actividad metabólica y el intercambio de oxígeno en las células se relentiza. Este envejecimiento intrínseco estaría condicionado genéticamente en 20% aproximadamente, el otro 80% tiene que ver con la epigenética.
Este 80% es el envejecimiento extrínseco, el causado por el estilo de vida, la nutrición, consumo de alcohol, tabaquismo, estrés físico, psicológico, exposición exagerada a la luz solar y contaminación ambiental. Estos factores extrínsecos aceleran el envejecimiento celular gatillando distintas vías de transducción de señales en el sistema psiconeuroinmunoendocrinológico mediante hormonas, neurotransmisores y citocinas. Los procesos que más afectan el envejecimiento son la inflamación y el estrés oxidativo. (Tabla 1)
El estrés oxidativo es una reacción en cadena provocada por radicales libres, moléculas químicamente inestables que afectan las células provocando el envejecimiento, enfermedades crónicas y eventualmente daño en el ADN y muerte celular.
Evitar daño por radicales libres es prácticamente imposible, ya que estamos expuestos constantemente a estrés, contaminación medioambiental en el aire y el agua, metales pesados, pesticidas, herbicidas, fungicidas, alimentos ultraprocesados, bebidas alcohólicas, humo de cigarro y alcohol.
El estrés oxidativo causado por radicales libres puede provocar una “reticulación” en el ADN. A medida que se daña el ADN se pueden observar arrugas, flacidez de la piel y diversas patologías.
En edades tempranas las células se protegen de los radicales libres con una sustancia llamada superóxido dismutasa o SOD, que ralentiza las reacciones en cadena de los radicales libres, con el paso del tiempo se va perdiendo esta función.
Los antioxidantes disponibles en los alimentos “viajan” por el cuerpo en busca de los radicales libres para neutralizarlos antes de que provoquen daño celular.
Las principales fuentes de antioxidantes son los denominados hoy superalimentos, las frutas y las verduras por ser ricos en vitaminas y minerales.
La Universidad de TUFFS, Estados Unidos, define la capacidad que tienen ciertos alimentos para neutralizar radicales libres. Calificación ORAC (significa oxygen absorbance capacity). (Tabla 2)
Cabe destacar que la puntuación no es especifica, ya que depende de la calidad de tierra, del tiempo que llevan cosechados y del cultivo, entre otros factores.
Si bien los antioxidantes se mantienen en investigación, algunos de los más conocidos incluyen la astaxantina, betacaroteno, licopeno, vitamina C, selenio y otros más.
Los carotenoides no solo combaten el daño de los radicales libres en el cuerpo, sino que también ayudan a mantener la piel suave y sin arrugas, ya que actúan en compartimentos hidrofóbicos en los que penetran con facilidad.
Corresponde mencionar la sinergia de los antioxidantes, es decir que se potencian cuando se combinan en una misma comida. Por esto se recomienda una dieta variada en frutas y verduras de colores vivos
El betacaroteno es un precursor de la vitamina A que se encuentra en la yema de huevo, espinacas, zanahorias, calabaza, brócoli, tomate, melón, duraznos, calabaza y morrones.
Aunque el betacaroteno es un antioxidante eficaz, la vitamina A no lo es y puede ser tóxica para el organismo cuando se toma como un suplemento en dosis muy altas. El betacaroteno de los alimentos naturales nunca podría ingerirse en cantidades dañinas porque se detiene la conversión en vitamina cuando ya no hace falta.
El licopeno es un potente antioxidante que se encuentra en tomates, morrón rojo y sandía. Una característica del licopeno es que se activa con la cocción, así que la salsa de tomate tiene una mayor cantidad de licopeno que los tomates frescos. El licopeno también podría aumentar los niveles de procolágeno en la piel, lo que sugiere que podría favorecer el retraso del proceso de envejecimiento.
Uno de los beneficios antiage más significativos de la astaxantina es a nivel celular. Se ha comprobado que la astaxantina protege las células del estrés oxidativo y protege al ADN, además de aumentar la energía celular.
La potente actividad antioxidante de la astaxantina puede dirigirse a condiciones específicas de salud y luchar contra el envejecimiento acelerado de los tejidos. Las mejores fuentes de astaxantina natural son los mariscos, el salmón salvaje, la trucha y el aceite de krill.
Las antocianinas son otro tipo de poderoso antioxidante que ayuda a reducir la inflamación inhibiendo la producción de sustancias químicas inflamatorias. Estos compuestos contribuyen a la salud del tejido conectivo de la piel y los músculos. Las antocianinas presentes en los alimentos se pueden identificar normalmente por sus colores rojo oscuro, púrpura y azul. Son alimentos ricos en antocianinas cerezas, moras, arándanos, berenjenas, frambuesas, uvas rojas y negras, frutillas y ciruelas.
Los compuestos fenólicos, isoflavonas en leguminosas, flavonoides en los cítricos, quercitina en la cebolla y los polifenoles presentes en aceitunas, cacao, café y té verde, contienen antioxidantes llamados polifenoles que estimulan la capacidad de la piel para protegerse de agresores ambientales. Beber de dos a cuatro tazas de té verde al día brindará excelentes beneficios antioxidantes.
El mineral selenio actúa en el funcionamiento correcto de los sistemas de producción de enzimas antioxidantes. Alimentos ricos en selenio son las nueces de Brasil, que son la fuente más conocida del mineral, la carne vacuna, huevos, pescados grasos, mariscos, ajo, cebolla, brócoli y semillas de girasol.
La vitamina C es un potente antioxidante reparador de tejidos frente a daño oxidativo, además de participar en la formacion de colageno. Es una vitamina soluble en agua, termolabil que se encuentra en frutas cítricas, kiwi, frutillas, morrón, el repollo, la espinaca, el brócoli y el kale.
El ácido alfalipoico es también un potente antioxidante que protege a las células y mantiene la energía celular. El ácido alfalipoico podría participar en rejuvenecimiento al remplazar las mitocondrias dañadas encargadas de generar energía en las células. También ayuda a restaurar los niveles de glutatión, uno de los antioxidantes más protectores del cuerpo y de los compuestos de desintoxicación.
El glutatión es un nutriente crítico para el sistema inmunológico. Con el paso de los años el cuerpo pierde la capacidad de deshacerse efectivamente de las toxinas, lo que deja más susceptibles a la desintegración celular descontrolada por el estrés oxidativo. El glutatión se encuentra en vegetales que contienen azufre, como el ajo, cebolla y verduras crucíferas como el brócoli, repollitos de Bruselas, coliflor, rúcula, berro y kale.
En la actualidad, el uso de suplementos nutricionales con fines estéticos (nutricosmética) es revolucionario. Se habla de belleza de adentro hacia afuera, teniendo como referencia que una adecuada nutrición es la base de un organismo saludable y, por ende, de una piel sana. Estos antioxidantes en forma de suplementos orales permiten entregar componentes como vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes, que tendrán un efecto protector o de restauración del aspecto saludable de la piel, siempre sobre una alimentacion balanceada.
Reflexiones finales
El envejecimiento de la piel es un fenomeno biológico complejo, el tratamiento con determinados micronutrientes es fundamental para disminuir el daño oxidativo e inflamación cutánea.
Los nutrientes desempeñan un rol biológico en el organismo y en la piel en particular.
En los alimentos encontramos principios activos antiage.
Es fundamental un diagnóstico nutricional para valorar aportes.
El uso de suplementos nutricionales con fines antiage debe ser recomendado por profesionales capacitados en el area ya que en la actualidad están en continuo estudio.
Bibliografía
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