Investigación clínica y telemedicina

La actual crisis sanitaria mundial hizo imprescindible la incorporación de nuevas herramientas y medios para la atención en el área de la salud. La telemedicina se desarrolló en este último período de forma dramáticamente exponencial, y ha servido como herramienta de colaboración fundamental para tratar a los pacientes en todas las fases del ecosistema sanitario, a la vez que puede usarse en todas las etapas de la investigación clínica.

 

Se define como telemedicina al uso de tecnologías de la información y de la comunicación (TICs), para el diagnóstico, la monitorización y tratamiento de pacientes en situaciones en que el espacio y/o el tiempo separan físicamente a los participantes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como el “aporte de servicios de salud, en el cual la distancia es un factor crítico, por cualquier profesional de la salud, usando las nuevas tecnologías de la comunicación para el intercambio válido de información en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades o lesiones, investigación y evaluación y educación continuada de los proveedores de salud, todo con el interés de mejorar la salud de los individuos y sus comunidades”.

El 14 de abril del 2009, se crea en Uruguay la Sociedad Uruguaya de Telemedicina y Telesalud (SUTMTS) con el objetivo de ser una sociedad científica de investigación,  docencia, desarrollo, transferencia de tecnologías y conocimiento, centrada en el ámbito de las tecnologías móviles aplicadas a la salud, para dar lugar a nuevas formas asistenciales, de procesos y provisión de servicios asistenciales, la ampliación de su cobertura física y nuevos modelos de negocio que permitan dotar de sostenibilidad a los sistemas de salud de Uruguay.

El 2 de abril del 2020, se promulga por parte del gobierno nacional la Ley N°19.689 de “aprobación de los lineamientos generales para la implementación y desarrollo de la telemedicina como prestación de los servicios de salud”.

La telemedicina siempre debe respetar el concepto de complementariedad, no sólo porque lo dice la ley sino porque la medicina presencial es insustituible.

La ley N°19.689 en su artículo 3, literal F, establece que “el ejercicio clínico de la medicina requiere el vínculo directo con el paciente. La telemedicina es un complemento a la asistencia brindada por el médico tratante (artículo 24 de la Ley N°19.286, de 25 de setiembre de 2014)”.

La telemedicina no sustituye en ningún caso el vínculo presencial sublime entre el sujeto de investigación clínica y el personal de salud integrante del equipo de investigación clínica.

La telemedicina usa dispositivos tecnológicos como los de audio o video, para brindar servicios y atención médica. En la medida que la telemedicina se ha incorporado a la práctica clínica, se la utiliza como herramienta de mucho valor en la investigación clínica.

Las nuevas tecnologías y herramientas que incluyen smartphones, sensores móviles y su aplicación con plataformas adecuadas validadas y certificadas en entrevistas virtuales, están cambiando rápidamente la forma en que se recoge la información en los protocolos de investigación clínica.

 

La actual crisis sanitaria mundial, con la presentación de la pandemia producida por el SARS CoV-2, ha hecho imprescindible la incorporación nuevas herramientas y medios para la atención en el área de la salud, que se utilizan de forma transversal en las columnas axiomáticas de asistencia, docencia/capacitación e investigación.

En este sentido, la telemedicina se desarrolla en este último período de forma dramáticamente exponencial, como una herramienta de colaboración fundamental que permite tratar a los pacientes en todas las fases del ecosistema sanitario.

La telemedicina es una valiosa herramienta complementaria pero no sustituye, sino que complementa al modelo tradicional de asistencia e investigación clínica.

Actualmente la telemedicina puede usarse en todas las etapas de la investigación clínica. Tiene un protagonismo que la involucra desde la discusión inicial de la hipótesis temática propuesta, la elaboración del protocolo, el sometimiento a comités de ética institucionales, nacionales, al proceso del consentimiento informado, la comunicación inter e intra individual con los sujetos, su conformidad, su reclutamiento, el cumplimiento estricto de las entrevistas clínicas y paraclínicas, control y monitorización de los parámetros a investigar, el seguimiento del protocolo en cuanto a diagnóstico, tratamiento adecuado, etc., la evaluación y recogida de datos en tiempo real, los intercambios de discusión entre pares y consultantes nacionales e internacionales, así como la potencial publicación de los resultados, la farmacovigilancia pasiva y activa, hasta la posibilidad del seguimiento a distancia del sujeto post investigación clínica.

Existen tres tipos principales de telemedicina que se aplican en la investigación clínica:

  • Telemedicina interactiva
    • El sujeto de investigación clínica y el investigador comparten información, a la fecha, en general por audio o video. El participante se encuentra en un lugar y el investigador o el equipo investigador en otra locación.
  • Telemedicina no interactiva
    • En esta modalidad se envía la información de un lugar a otro, utilizando una cámara o un dispositivo similar para registrar la información obtenida y enviarla a otro lugar para su consideración y revisión.
  • Telemedicina de monitorización remota
    • En esta modalidad, el investigador hace un seguimiento del sujeto en investigación clínica a distancia, utilizando dispositivos o tecnologías móviles para registrar y enviar la información médica al equipo del estudio involucrado. Los sujetos de investigación clínica pueden usar computadoras, dispositivos móviles y otra tecnología para comunicarle al equipo cualquier observación, inquietud o efecto secundario, y éstos pueden ver y actuar correctivamente mientras suceden, interviniendo de manera eficaz, efectiva y eficiente en tiempo real. Con la aplicación de telemedicina por monitorización remota, el participante no tiene por qué desplazarse e ir a la clínica o centro de investigación clínica.

Gracias a las diferentes modalidades de plataformas de telemedicina se pueden recolectar y almacenar gran cantidad de datos con los que analizar las variables consideradas a un costo significativamente menor al costo insumido con los esquemas tradicionales.

 

Las diferentes modalidades de plataformas de telemedicina permiten recolectar y almacenar datos a un costo significativamente menor al insumido con los esquemas tradicionales.

 

La aplicación de la inteligencia artificial, Machine Learning, etc., permite enriquecer y extender, en base a los datos obtenidos, modelos epidemiológicos y extrapolables que contribuyen a tomar acciones de salud pública en favor de la población.

 

En suma

La telemedicina es una valiosa herramienta complementaria en una gestión de excelencia, eficaz, eficiente y efectiva en la investigación clínica. No sustituye, sino que complementa al modelo tradicional de asistencia e investigación clínica.

 

La telemedicina facilita el cumplimiento, democratiza la accesibilidad, la universalidad y la calidad de la investigación clínica. Ofrece también como beneficios en investigación clínica que el sujeto pueda participar gran parte del proceso protocolizado en la investigación desde su ambiente familiar.

Fuentes:
https://www.who.int/goe/publications/goe_telemedicine_2010.pdf
https://www.impo.com.uy/bases/leyes/19869-2020

Medicina Interna, Farmacología Clínica
Sociedad Uruguay de Telemedicina y Telesalud
Fundación Humanitaria Pro CASMU