Decana de la Facultad de Medicina.
CLAEH
Varias investigaciones en diferentes poblaciones demostraron niveles de insuficiencia y de deficiencia de vitamina D. Además de su importante rol en el metabolismo del calcio y fósforo, para garantizar la mineralización ósea, se han demostrado importantes acciones extraesqueléticas de la vitamina D.
Es conocido que la insuficiencia de vitamina D se ha denominado la pandemia del siglo XXI, ya que, en múltiples investigaciones, en diferentes poblaciones a lo largo y ancho en el mundo, han encontrado niveles de insuficiencia e incluso de deficiencia de vitamina D. Más que una vitamina, hoy se la conoce como una hormona. Y además de su importante rol en el metabolismo del calcio y fósforo, para el mantenimiento de las concentraciones de estos iones en sangre y la mineralización ósea, se han demostrado importantes acciones extraesqueléticas de la vitamina D.
Numerosos estudios apuntan al efecto beneficioso de la vitamina D sobre el sistema inmunológico, especialmente para la protección frente a infecciones.
Como se observa en la figura, los rayos UV actúan sobre los receptores de la piel, dando lugar a una previtamina D, que en el hígado sufre una hidroxilación (25OH vitamina D3) o 25 hidroxicolecalciferol. Posteriormente en el riñón sufre otra hidroxilación, dando lugar a 1,25 dihidroxivitamina D3 (1,25 DHCC) o calcitriol la vitamina D biológicamente activa.
Dentro de las múltiples acciones, se destaca, entre otras, por su importancia y su acción como inmunomodulador. Se la ha asociado como cofactor de diversos problemas de salud: cardiovascular, metabólico, infertilidad, oncológico y óseo.
Respecto a los niveles adecuados de la vitamina D, aun después de muchos estudios se mantienen las controversias, pero lo más aceptado internacionalmente es 30ng/ml como nivel inferior normal, hasta valores menores a 150ng/ml que sería el límite de toxicidad de vitamina D3.
El sol es la principal fuente de obtención de la vitamina D, que resulta básica para una correcta absorción del calcio y que se mantenga una buena densidad ósea, previniendo enfermedades como la osteoporosis.
En la población joven es posible alcanzar niveles adecuados de vitamina D con una exposición solar de 15 minutos sin el uso de bloqueantes solares. En población mayor, los receptores de la piel se van perdiendo y la exposición solar puede ser insuficiente. Dentro de los nutrientes que aportan vitamina D se encuentran los productos lácteos no descremados (es una vitamina liposoluble), algunos pescados, huevos, palta, germen de trigo y champiñones.
A medida que se avanza en edad, disminuyen los niveles de vitamina D3 por diversas circunstancias: menos receptores en piel, menor exposición solar, mayor uso de pantallas solares, ingesta de alimentos sin contenido de vitamina D, entre otros. (1)
La mayoría de los estudios realizados en adultos mayores demostró el elevado porcentaje de personas con niveles de insuficiencia e incluso deficiencia de esta vitamina. En un estudio (Geosur 2010) en población uruguaya sana (400) de 50 y más años, de ambos sexos, se encontró que el 78% de esta población presentaba niveles de insuficiencia y deficiencia (también se han encontrado niveles bajos en población más joven). (2)
Entre sus beneficios, sobre los que no hay controversias, se encuentra la necesidad de adecuados niveles para una correcta absorción de calcio a nivel intestinal, acciones muy importantes en la conservación de la salud ósea. (3,4,5)
Numerosas publicaciones de investigaciones acerca de la influencia de bajos niveles de vitamina D en el embarazo, demuestran mayor incidencia de compromiso en la evolución de éste, como de parto de pretérmino, disminución del crecimiento fetal, posible implicancia en el desarrollo de preeclampsia, entre otras posibles repercusiones que siguen en estudio.
Una recomendación general es la suplementación de vitamina D durante el embarazo, previa dosificación de 25 (OH) vitD3. Si no fuera posible, administrar 2000UI diarias, sobre todo si la paciente presenta sobrepeso u obesidad. (6,7,8)
La vitamina D puede regular la diferenciación y crecimiento celular al unirse a su receptor, estos se han encontrado en las células de prácticamente todo el organismo, por lo que su rol en la aparición de cáncer se ha evaluado. En estudios observacionales, cuando los niveles de vitamina D eran bajos, el riesgo de desarrollar cáncer aumentó, como en colon, mama, entre otros. En el cáncer de colon, si bien con algunas investigaciones no se demostró disminución de incidencia, los niveles adecuados de vitamina D se asociaron 35% menos mortalidad.
Los mismos resultados se encontraron en un metaanálisis y estudios de cohorte para cáncer de mama. Niveles adecuados de vitamina D se asocian a menor índice de mortalidad. (9,10,11)
Se ha comprobado una disminución del 16% de muertes por cáncer en pacientes que mantiene niveles adecuados de vitamina D, que han sido suplementados con vitamina D3 (no así con D2).
No escapan las publicaciones acerca de la evolución de los pacientes que sufrieron diversas expresiones ocasionadas por el SARS-COV-2, sobre todo los pacientes que ingresaron a cuidados intensivos, los que al parecer tuvieron una evolución más tórpida si eran portadores de bajos niveles de vitamina D3. (12,13,14,15,16,17)
Se ha descrito en múltiples investigaciones el rol en las infecciones que ejerce la vitamina D3. Es conocida su acción en el mantenimiento de las uniones celulares, sabemos que la acción viral trata de alterar la unión celular; por otro lado, tiene un rol importante en la inmunidad celular innata a través de inducción de péptidos como la catelicida humana, LL37 por 1,25 dihidroxivitamina y defensinas. Las catelicidas presentan actividad antimicrobiana directa, contra varios patógenos, entre ellos los virus. Los péptidos derivados del huésped matan a los patógenos invasores por acción en sus membranas celulares, pudiendo neutralizar sus acciones biológicas.
A partir de los 60 o 70 años, las necesidades diarias de vitamina D se incrementan, puesto que a medida que la edad avanza,el organismo va perdiendo capacidad para sintetizarla correctamente.
En algunos modelos animales se demostró su rol en la disminución de la replicación del virus de la gripe A y del dengue, y disminuyo la replicación del rotavirus in vitro e in vivo.
También se ha demostrado una importante acción bloqueando la tormenta de citoquinas inducida por el sistema inmunológico innato ante la presencia del patógeno. Este sistema genera sustancias proinflamatorias y citoquinas inflamatorias en respuesta a la acción viral como se observa en presencia de SARS-COV-2.
Los niveles adecuados de vitamina D reducen la producción de citoquinas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral, el interferón gama, e inhibe las células Th1, IL2, entre otros, y aumenta la expresión de citoquinas antinflamatorias, células T helpers. Es un modulador de inmunidad adaptativa. Ese sería su efecto benéfico en los pacientes portadores de covid-19.
Otra acción de la vitamina D es su acción sobre el sistema Renina-angiotensina, inhibe el gen de la Renina, inhibe el paso de angiotensina I a angiotensina II, y estimula a la angiotensina 1-7 que promueve vasodilatación y tiene propiedades antinflamatorias.
También la vitamina D inhibe a la proteína Skp2, (SARS-COV-2 estimula esta proteína muy necesaria para su replicación) y con esta acción inhibe la replicación viral.
En base al conocimiento de las acciones inmunomoduladoras de la vitamina D es que se postula la necesidad de mantener buenos niveles desde etapas muy iniciales (intrautero), infancia y adolescencia, para disminuir el riesgo del desarrollo o mejorar la evolución de afecciones autoinmunes como diabetes mellitus, lupus, poliartritis reumatoidea, enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras. (18,19)
Un aspecto muy investigado por la repercusión personal, familiar y social son las afecciones neurodegenerativas. En este punto se han realizado múltiples investigaciones con diferentes metodologías, en las que el rol de los niveles adecuados de vitamina D parece correlacionarse con mejoría en algunos de estos aspectos. (20,21)
Seguramente, la demostración de la alta prevalencia de niveles insuficientes de vitamina D y su implicancia en múltiples patologías, motivará seguir investigando, para mejor conocimiento del rol de esta hormona en la conservación de la salud.
En la figura se observa cómo se adquiere la vitamina D: alimentos, rayos UV o suplementos.
Lo ideal es dosificar la 25 OHvitD3 para ajustar su recomendación. Si no es posible en situaciones de no exposición solar, no consumo adecuado o adultos mayores: en jóvenes se recomienda entre 800 y 1000UI/día, en embarazadas 2000UI/día y en adultos mayores 2000UI/día.
Bibliografía
6 Qin LL, Lu FG, Yang SH, Xu HL, Luo BA. Does Maternal Vitamin D Deficiency Increase the Risk of Preterm Birth: A Meta-Analysis of Observational Studies Nutrients. 2016 May 20;8(5).
8 WagnerCL, Baggerly C, McDonnell SM, Baggerly KA, French CB, Baggerly L, Hamilton SA, Hollis BW. Post-hoc analysis of vitamin D status and reduced risk of preterm birth in two vitamin D pregnancy cohorts compared with South Carolina March of Dimes 2009-2011 The Journal of Steroid Biochemistry and Molecular Biology, Volume 155, Part B, 2016, 245–251
11.. Hu K, Callen DF, Li J, Zheng H. Circulating vitamin D and overall survival in breast cancer patients: a dose-response meta-analysis of cohort studies. Integr Cancer Ther. 2017:1534735417712007.
17.Teymoori-Rad M, Shokri F, Salimi V, Marashi SM. The interplay between vitamin D and viral infections. Rev Med Virol 29: e2032, 2019. doi:10.1002/rmv.2032. 8
19.Jorgensen SP, Agnholt J, Glerup H, et al. Clinical trial: vitamin D3 treatment in Crohn’s disease – a randomized double-blind placebo-controlled study. Aliment Pharmacol Ther. 2010; Annweiler C, Milea D, Whitson HE, et al. Vitamin D insufficiency and cognitive impairment in 20. Asians: a multi-ethnic population-based study and meta-analysis. J Intern Med. 2016;280(3):300-311.
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