Opción Médica

Los avances de la Inteligencia Artificial en los sistemas de salud y el desafío de las carreras de formación técnica y profesional

¨La modernidad nos pega de frente¨

El siguiente artículo explora la evolución de la inteligencia artificial (IA) en la salud de Uruguay¸ desde influencias de la ciencia ficción hasta su implementación en los sistemas de información y telemedicina. Se abordan las problemáticas asocia-das en la formación de los recursos humanos, la adaptación de los programas universitarios ante el impacto de la IA, en especial en Registros Médicos y el avance de la Historia Clínica Electrónica, (algo tan necesario para agilitar los sistemas de salud a nivel global), enfatizando la necesidad de equilibrar la tecnología con el toque humano. Concluyendo en la importancia de una transformación ética y re-flexiva para beneficiar a la sociedad en su conjunto.

La Inteligencia Artificial y los profesionales de la salud

Berlín, 10 de enero de 1927…. las marquesinas de los cines alemanes daban aviso del estreno de Metrópolis, considerada una de las primeras películas de ciencia ficción que aborda directamente el tema de la inteligencia artificial (IA) aunque sin nombrarla de esa forma. La trama de la película presenta la existencia de un robot, el cual puede adquirir la forma y comportamiento de un humano (semejante al concepto de IA tal como se la conoce en la actualidad). Algo que para ese momento era impensable.

Hoy, en el año 2024, nos sigue sorprendiendo, e incluso asustando ver videos y/o leer las noticias de robots que responden y reaccionan con sentimientos, imitando a las reacciones humanas. Utilizando gestos, palabras y modificaciones en el tono de voz como aquel que se presentaba en las pantallas en ese lejano 1927.

Sin dudas nadie ha quedado ausente o alejado de cómo se nos ha introducido a esa ciencia ficción de máquinas inteligentes, robots y sistemas operativos, que pueden entender y responder a la complejidad humana. De alguna forma más o menos directa hemos sido testigos y partícipes consumidores de libros como los de Isaac Asimov, Philip K. Dick, Arthur C. Clarke y/o películas icónicas como “2001: Una Odisea del Espacio” (1968), “Blade Runner” (1982) y “Terminator” (1985), o algunas más modernas como “Transcendence” (2014) , “A.I. Inteligencia Artificial” (2001) y “Matrix” (1999) que nos presentaban una visión audaz, que rozaba lo fantasioso, pero que el tiempo ha demostrado que seguramente fueron catalizadores en el impulso científico que llevó a convertirlas en realidad.

Tratando de no ser fatalista, (pero al mismo tiempo tampoco negacionista), los avances de la IA en el ámbito de algunas profesiones ponen prácticamente en jaque mate su continuidad. Sin embargo, otras cuentan con la posibilidad, (por no decir la necesidad de adaptarse al cambio), e introducir la existencia de la IA como un elemento más, dentro del complejo futuro que se nos presenta.

Son la biología, la salud y la medicina algunos de esos campos y profesiones científicas que presentan una complejidad considerable debido a la interacción de múltiples variables biológicas, genéticas, ambientales y sociales que hacen que la interacción con la IA no sea una amenaza, para la desaparición de los profesionales involucrados. Estamos frente a disciplinas que no siguen modelos lineales, totalmente predecibles, ni sistemas estáticos.

Uruguay ha avanzado en el desarrollo y la implementación de sistemas de información, digitalización de registros, telemedicina, algoritmos de aprendizaje automático con manejo de gran cantidad de datos (Big Data), estándares de interoperabilidad, etc., que han favorecido al crecimiento exponencial en lo que respecta a la informatización de la medicina, al mismo tiempo que se coloca en un camino donde la velocidad de los cambios se dan en poco tiempo, con más interrogantes que respuestas, y con la necesidad obligada de reformas en los programas curriculares de formación de profesionales.

La reforma sanitaria del 2007

En Uruguay el año 2007 marcó importantes mojones informáticos para el futuro próximo como la adaptación del concepto de One Laptor Per Child (OLPC) que se desarrollaba en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) con el Plan Ceibal en los primeros años de educación formal, y la implementación de un Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).

Este último es el que facilitaría el desarrollo de una Historia Clínica Electrónica Nacional (HCEN), ya que implicaba que las instituciones sanitarias fueran integrales, ofrecieran las mismas prestaciones, entendieran que dicho sistema tendría que estar centrado en el usuario y por lo tanto, se deberían buscar y asegurar las formas para que la continuidad de su asistencia no se viera pausada o con faltantes de información; en un contexto institucional que obligaba una coexistencia de los diferentes prestadores de salud y un intercambio fluido que permitiera conocer la trayectoria de salud-enfermedad de los usuarios sin importar donde o cuando fueran atendidos.

Un elemento fundamental para la implementación de una HCE ha sido la digitalización de los registros médicos. Aquello que comenzaba con la informatización de los procesos administrativos y la gestión de citas médicas, continuó con la transición de los históricos registros en papel hacia plataformas electrónicas.

Dicha informatización y digitalización de lo histórico, sumándose los nuevos datos que se siguen generando en las consultas, permiten una mayor eficiencia en la administración de la atención médica, generando grandes bases de datos (Big Data) que aportan información relevante y vital para los sistemas de soporte para la toma de decisiones.

La gestión de registros médicos siempre ha sido un componente fundamental de la atención médica.

La modernidad nos pega de frente con la llegada, casi universal, del desarrollo de la IA, y con ella, la capacidad para procesar grandes volúmenes de datos de manera eficiente, y perfilándose como un nuevo catalizador clave en la evolución de la medicina.

La llegada de la IA a los sistemas de información de salud no solo implica un cambio en la infraestructura tecnológica, sino que también plantea interrogantes fundamentales sobre como esta transformación afectará a los profesionales de la salud, a los pacientes y al sistema de atención médica en su conjunto.

Hacia una reforma de los programas universitarios

Muchas son las comisiones de carreras universitarias y de programas educativos que se plantean la necesidad, fundamentada y sentida de actualizar y modificar los ejes temáticos que hacen a la formación de sus profesionales.

No podemos ser negacionistas y decir que no es necesaria la reforma, está en el entendido y el sentido común de todos que es una realidad y una necesidad la actualización de contenidos temáticos que nos permitan acercarnos, y hasta en una de esas, adelantarnos a los cambios.

¿Lograr posicionarnos por delante del cambio es un camino fácil?, no, ¿debemos dejar pasar el agua, y con resignación bajar los brazos y conformarnos con lo que creemos poder hacer?, no, el “poder hacer” ha dejado de ser una efímera posibilidad, el “poder hacer” se ha convertido en una realidad alcanzable, la imaginación de hacer o ver cosas inexistentes, y la ciencia ficción que vemos en películas o leemos en libros ha dejado de ser una mera utopía.

Imaginemos los sistemas de codificación y nomenclatura existentes, imaginemos la CIE 10, CIE 11, imaginemos el SNOMED CT trabajando con una IA asociada, que permanentemente aprenda, interprete, se adapte y devuelva al usuario resultados cada vez más fiables. Imaginemos una HCE que incorpore a la IA como parte de su algoritmo y lógica, los miles de variables que podría relacionar en segundos, evaluación de riesgo, costo, procedimientos, tratamientos, coordinación de controles, análisis de paraclínica, apoyo y formulación diagnóstica.

Hoy estamos en ese umbral donde todo lo “imaginario” es creable, reproducible y transformable en algo real.

Mis palabras pueden resonar, equivocadamente, como un concepto pesimista y casi lapidario con respecto a algunas carreras universitarias, y en lo que me toca de forma más directa, la carrera de Registros Médicos; no es esa la idea, al contrario. 

La carrera tiene no solo la necesidad, sino la capacidad de estar casi a la par, y en algunas áreas, muy por delante del avance informático.

Debería convertirse en un ejercicio diario el tratar de anticiparnos al “que vendrá” para permitirnos prevenir aquellos impactos negativos y al mismo tiempo potenciar todas las posibles oportunidades que se nos pueden presentar.

Pero cuidado… avanzar hacia la digitalización de la atención de la salud y la implementación de la HCE no puede dar como resultado perder el factor humano esencial para preservar la calidad y la esencia de las profesiones de la salud. No es extraño que se hable del problema de la deshumanización cuando hablamos del desarrollo y la implementación de sistemas informáticos, no es extraño que se ponga dicho cuestionamiento sobre la mesa como defensa para negarnos al cambio, y es por eso que el proceso del cambio debe garantizar que no se pierda jamás el enfoque de que la atención y los servicios se centren en el paciente, que se minimicen las barreras en su adopción tratando de diseñar sistemas amigables e intuitivos que simplifiquen la interacción del personal de salud y los propios pacientes con las herramientas digitales, y sobre todo, lograr la integración de la tecnología con lo humano, es necesario grabarnos a fuego que la tecnología no viene a remplazar las habilidades humanas, por el contrario, vienen a mejorarlas.

Potenciemos aquello que nos hace diferentes a una máquina, enfoquemos la discusión también en aquello que nos hace más humanos desarrollando en nuestra formación capacidades sociales, ¿por qué no pensar en una carrera que tenga vínculos no solo con Ingeniería y Economía, sino con carreras como Trabajo Social, Psicología y Comunicación por nombrar alguna? No se plantea nada innovador para lo que es la formación universitaria a nivel mundial, la necesidad de que las carreras se conviertan cada vez más transversales se ha vuelto una necesidad para poder lograr profesionales cada vez más formados y con más herramientas para hacer de su actividad laboral y social la mejor posible.

Conclusiones

La IA presenta oportunidades emocionantes, pero su adopción debe ir de la mano con un enfoque ético y reflexivo.

¨Los profesionales de la salud, los desarrolladores de tecnología y los responsables políticos desempeñan un papel vital en garantizar que esta transformación beneficie a la sociedad en su conjunto, priorizando la seguridad, la privacidad y la equidad en el acceso a la atención médica¨.