Uso de cannabidiol en adicciones: ¿realidad o deseo?

La adicción es una enfermedad, en la que convergen diferentes dimensiones: médicas, psicológicas, culturales, antropológicas, ideológicas, psicológicas y sociales. Es un hábito que además daña la salud física o mental o el bienestar social de esa persona y de su entorno, que ha sido y sigue siendo uno de los problemas más importantes del punto de vista social y sanitario, además de que siguen apareciendo nuevas sustancias y nuevas formas del uso de las mismas. Puede haber un consumo experiencial, ocasional, recreativo o un consumo problemático.

Las adicciones tienen que ver con conductas compulsivas de consumo a: compras, juego, gimnasios, celular, sexo, comida, trabajo y sustancias (drogas), que es a lo que nos referiremos en este artículo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1969 define lo que es droga con un criterio clínico como “toda sustancia que introducida en un organismo vivo, pueda modificar una o varias de sus funciones”, Pero en 1982, la OMS quiso explicitar cuáles serían las sustancias que podrían generar adicción y su definición fue “aquellas de uso no médico, con efectos psicoactivos (capaz de producir cambios en la percepción, el estado de ánimo, la conciencia y el comportamiento) y susceptible de ser autoadministrada”.

El fenómeno de las adicciones es muy complejo, y para complicar un poco más esto, en la gran mayoría de los países coexisten drogas legales como el alcohol, el tabaco, opiáceos y en otros como el nuestro está además el cannabis, junto con otras drogas ilegales como la cocaína, la pasta base, las metanfetaminas.

Entender el mecanismo de las adicciones es complicado, y es también muy difícil su tratamiento, ya que se intrincan varios elementos. Aunque hay numerosas alternativas para el tratamiento tanto psicoterapéuticas como farmacológicas, además del apoyo social sabemos que a veces estos recursos no son suficientes. Además, muchos tratamientos farmacológicos producen rechazo en los pacientes por los efectos adversos que producen y es allí que desde la práctica clínica comenzamos a estudiar los efectos del Cannabidiol (CBD) aislado en estos pacientes, teniendo en algunos casos buena respuesta.

El CBD es un fitocannabinoide de los más 130 cannabinoides que sintetiza la planta de cannabis, con un potencial terapéutico enorme y con efectos secundarios leves. Fue aislado por primera vez en 1940 por el Químico Roger Adams en la Universidad de Illinois en USA, redescubierto en 1963 por el Dr. Mechoulan y Dr. Gaoni en Israel y en 1980 comenzaron investigaciones con el CBD para el tratamiento de la epilepsia.

Hay distintas formas de presentación del CBD: el CBD full spectrum que es el que contiene todos los cannabinoides y compuestos de la planta de cannabis incluyendo el Tetrahidrocannabinol (THC) con una concentración de hasta 0.3%; el CBD de amplio espectro (Broad spectrum) que es un producto que contiene muchos de los ingredientes activos que se
encuentran en la planta de cannabis, pero en la que específicamente se ha eliminado el THC y el CBD aislado (isolate) que contiene solamente CBD purificado.

¿Cuál es el mecanismo de acción del CBD en el tratamiento de las adicciones?

El mecanismo por el cual el CBD ayudaría en el tratamiento de las adicciones es que modularía las conductas adictivas actuando en varios circuitos neuronales implicados en lo que es la adicción. Estos circuitos estarían ubicados en el Sistema Límbico, que está formado por una serie de estructuras complejas que se ubican alrededor del Tálamo y debajo de la corteza cerebral. Este Sistema ayuda a unir el sentimiento, el pensamiento, la memoria y el presente, gobernado por el placer o el dolor y tiene ocho zonas con diferentes funciones.

El Circuito de Recompensa es un circuito neuronalfuncional fundamental, siendo el sustrato neuroanatómico y neurobioquímico del placer, la recompensa y la drogodependencia. Está constituido por tres componentes: 1) emocional: correspondiente al placer causado por la recompensa, o a la no obtención del placer causado por los castigos; 2)  motivacional: correspondiendo a la motivación que se obtiene con la recompensa o para evitar los castigos, 
3) componente cognoscitivo: correspondiendo a los aprendizajes generalmente realizados por el acondicionamiento. 

El CBD modularía las conductas adictivas actuando en varios circuitos neuronales implicados en lo que es la adicción, interfiriendo en los mecanismos de recompensa cerebral, bajando el volumen de los efectos gratificantes de las sustancias.

Las dianas terapéuticas que usaría el CBD son los Receptores de Cannabinoides 2 (RCB2) que inhiben la Amida Hidrolasa de Ácidos Grasos (FAAHI) enzima esta que degrada la Anandamida. 

El CBD reduciría el craving (urgencia o fuerte deseo de consumir una droga) a diversas sustancias, desplazando el apremio por la obtención de la “recompensa”, o sea actuaría sobre el comportamiento. Esto quiere decir que el CBD no actuaría sobre síntomas de una “enfermedad” sino sobre las causas del mantenimiento de un hábito conductual.

El CBD reduciría además la reactividad al estrés, que es la que da el aumento de la frecuencia cardíaca y aumento de niveles de cortisol inducidos por los estímulos causados por el uso de sustancias y que aumentarían el deseo por el consumo. Esta acción reduciría los estímulos que aumentan el riesgo de recaída en la abstinencia o el riesgo de un continuo consumo de sustancias en un consumidor activo.

Varios estudios indican que el CBD puede tener propiedades para tratar la adicción a los opiodes, cocaína, pasta base de cocaína, nicotina, alcohol, metanfetamina y al cannabis con alto contenido de THC. El CBD también puede ser usado para tratar los síntomas del Síndrome de Abstinencia como son la ansiedad, el insomnio o las cefaleas.

En cuanto a la dosis que se debe utilizar para este tratamiento, se deben seguir las pautas de prescripción con CBD, que es empezar siempre con una microdosis para comprobar la sensibilidad e incrementarla según sea necesario dentro del rango estándar para esta indicación, que va de 10 a 50 mg de CBD diarios.

La eficacia del tratamiento con CBD en las adicciones según los conocimientos actuales se mide con el índice de salud del cannabis (ISC) que es un sistema de puntuación basado en las pruebas científicas disponibles en relación con el cannabis (no sólo del CBD). La escala de puntuación va del 0 al 5, el 0 indica que no se observa ningún valor terapéutico y el 5 señala un valor terapéutico significativo y científicamente demostrable. La puntuación del ISC es el resultado de dividir la puntuación de cada estudio por la cantidad de estudios llevados a cabo para esa enfermedad. Un punto es posible eficacia en el tratamiento de ese problema de salud. Dos puntos: eficacia entre posible y probable en tratamiento de ese problema de salud, tres puntos: eficacia probable en el tratamiento de ese problema de salud, cuatro puntos: eficacia entre probable y demostrable en el tratamiento de ese problema de salud y cinco puntos: eficacia demostrable de ese problema de salud.

Usando este índice la eficacia del tratamiento de la adicción a la cocaína o a la pasta base se considera probable (2.5 puntos de un total de 5). En el tratamiento de las adicciones al alcohol, la heroína, los opiáceos, el cannabis y la nicotina el índice de eficacia está entre posible y probable (2.5 puntos) y en lo que se refiere a las metanfetaminas el CBD se encuentra en el rango de la posible eficacia (1.6 puntos).

Sin duda que existen referencias que confirman la posibilidad de tratar con CBD a pacientes con adicciones. Sin embargo, es necesario realizar más investigaciones y estudios clínicos que aporten evidencia a este planteo. Además, hay que tener en cuenta que estos tratamientos deberían ser indicados y controlados por un profesional de la salud con conocimiento y experiencia en el tema. 



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Dra. Julia Galzerano

Médica Internista. Facultad de Medicina de la Universidad de la República.
Especialista en VIH, en uso problemático de sustancias y en Endocannabinología.
Fundadora y presidenta de la Sociedad Uruguaya de Endocannabinología (SUEN).
Coordinadora e integrante de la Policlínica de Cannabis de CASMU-IAMPP.

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