El New York State Department of Health establece ciertos pilares que debe incluir cualquier tratamiento para el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Entre ellos menciona que toda intervención debe estar basada en Applied Behavior Analysis (ABA), debe realizarse con una intensidad de entre 18 a 25 horas por semana contando con una supervisión cualificada y con horas semanales dedicadas especialmente al entrenamiento de los padres.
Conociendo estos pilares de tratamiento, detallaremos a continuación las variables que hacen a la efectividad de la intervención:
Temprana
Cuanto antes comience la intervención un niño, mejor será su pronóstico. Un niño que comienza su terapia a los dos años presenta un gap mucho menor con respecto a los niños de desarrollo típico de su misma edad. En cambio, un niño de seis años que comienza su terapia tiene un gap mucho mayor con respecto a los niños de su edad, porque lo que un niño tiene que aprender a esa edad es mucho más que lo que un niño de dos años tiene que aprender respecto al lenguaje, juego y socialización.
Algunas investigaciones detallan que la cantidad horaria de terapia que los niños con TEA necesitan va desde las 20 a las 40 horas semanales.
Por esto es que la edad resulta muy relevante al momento de empezar una intervención conductual. Por otro lado, cuanto mayor es el niño, mayor es el historial de reforzamiento que ese niño tiene de sus conductas inapropiadas.
Individualizada
La estructura del tratamiento debe ser de uno a uno, para luego, cuando el niño presente mayor repertorio de habilidad, comenzar a generalizarlo con otras personas y en otros ambientes.
De acuerdo con el abordaje ABA, la enseñanza en niños con trastorno del espectro autista debe estar basada en la motivación y el éxito.
Pero el tratamiento individualizado también refiere a que debe ser enfocado como diseño único para el abordaje de las dificultades del niño y su perfil de aprendizaje. La intervención no debe centrarse en el autismo como tal, sino en las conductas que cada niño tiene que revertir o aprender.
Global
La terapia debe tener carácter integral, el profesional interviene en todas las áreas de desarrollo de ese niño, dando prioridad en cada momento de la intervención a la principal variable que dificulta cada momento de enseñanza con el niño. Las áreas de trabajo son el lenguaje, los hábitos de autonomía, las habilidades académicas, la socialización, las habilidades de juego, los aspectos conductuales, etc.
Intensiva
Debemos transformar la casa y los contextos más inmediatos del niño en un ambiente terapéutico las 24 horas del día. Son muchas las investigaciones que detallan la cantidad horaria de terapia que estos niños necesitan. Algunas de ellas van desde las 20 a las 40 horas semanales.

La intensidad nos permite prevenir prácticas de comportamientos no deseados en tiempo libre, potenciar la generalización de los aprendizajes y aprovechar la mayor cantidad de posibilidades para enseñar nuevas habilidades. Siempre teniendo en cuenta que un niño de desarrollo típico aprende durante todo su día y que el niño con TEA debe aprender también durante todo su día, sabiendo que su aprendizaje va a necesitar de una enseñanza mucho más explícita y estructurada.
La enseñanza en base al éxito disminuye el negativismo, los problemas de conducta, permite basar la enseñanza en reforzamiento positivo y acelera el aprendizaje.
Pero para que estas variables cobren sentido, la enseñanza a los niños que se encuentran dentro del trastorno del espectro autista debe basarse en ciertos pilares como la motivación y la enseñanza en base al éxito, fuertes características en el abordaje ABA. La enseñanza en base al éxito disminuye el negativismo, disminuye los problemas de conducta, permite basar la enseñanza en reforzamiento positivo y acelera enormemente el aprendizaje del niño.